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Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.126

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-Le llamaré, amo.

Garko salió de la habitación.

El gatito blanco y negro vio que Ymryl paseaba arriba y abajo de la habitación, abismado en sus pensamientos. El hombre desprendía una sensación de inmensa fuerza física, pero también una indecisión que tal vez no siempre había mostrado. Quizá antes de someterse a los dictados del Caos había sido más fuerte. Se decía con frecuencia que el Caos moldeaba a quienes le servían..., y no siempre físicamente.

En un momento dado, Ymryl se detuvo y miró a su alrededor, como si intuyera de nuevo la presencia del gato, pero levantó la cabeza y murmuró:

-¡Arioco! ¡Arioco! ¿Por qué no venís? ¿Por qué no enviáis un mensajero?

Ymryl aguardó unos momentos, expectante; después, meneó la cabeza y continuó paseando.

Garko regresó un rato después.

-El hechicero está aquí, amo.

-Que entre.

Una figura encorvada, ataviada con una túnica verde decorada con serpientes negras, se deslizó en la habitación. Cubría su rostro con una máscara que representaba una serpiente a punto de atacar. La máscara estaba hecha de platino grabado, y piedras preciosas formaban los detalles.

-¿Para qué me habéis llamado, Cuerno Amarillo? -La voz del hechicero era algo apagada, levemente quejumbrosa, pero dentro de todo, deferente-. Estaba enfrascado en un experimento.

-El experimento, si tiene tanto éxito como los demás, puede esperar un poco, barón Kalan.

-Supongo que tenéis razón. -La máscara de serpiente se movió de un lado a otro cuando su dueño examinó la habitación, muy iluminada-. ¿De qué queréis hablar conmigo, Ymryl?

-Deseaba conocer vuestro análisis de la situación. Ya sabéis mi opinión, que estamos aquí como consecuencia de algún plan forjado por los Señores del Caos...

-Sí, y como ya sabéis, no conozco a estos seres sobrenaturales. Soy un científico. Si esos seres existen, parece que son tortuosos hasta el extremo de la estupidez...

-¡Silencio! -Ymryl levantó una mano-. Tolero vuestras blasfemias, barón Kalan, porque respeto vuestro talento. Os aseguro que el duque Arioco del Caos y los demás no sólo existen, sino que se interesan mucho por los asuntos de la humanidad, en todas las esferas de su existencia.

-Muy bien. Si debo aceptar ese hecho, tampoco entiendo por qué no se manifiestan. Mis teorías se basan en mis experiencias. Mis experimentos en el campo de la manipulación del tiempo han provocado una inmensa desestructuración, cuyo resultado, entre otras cosas, es este fenómeno en particular. Como vos, yo también tengo la sensación de estar varado en este lugar. Todos mis esfuerzos por enviar la pirámide a través de las dimensiones se han saldado con el fracaso, lo reconozco. Es un problema cuya respuesta se me escapa.


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