Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock)

Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.122

Indice General | Volver

Página 122 de 244


Fue imposible detenerle. Dos batallas tuvieron lugar en el enorme claro que se extendía frente a la ciudad. En la primera, el rey Pyran salió con la antigua bandera de guerra de sus antepasados, la bandera flamígera, que ardía con un extraño fuego y cuya tela nunca se quemaba. Se lanzó contra Ymryl con aquella bandera en la mano, al frente de un ejército mal armado y compuesto por ciudadanos inexpertos. El rey Pyran y su gente fueron exterminados. Ilian apenas tuvo tiempo de arrancarle la bandera de la mano y huir con los restos de sus guerreros profesionales, aquellos que en el pasado habían compartido su entusiasmo por las artes militares y que en breve plazo se habían convertido en endurecidos veteranos.

Tuvo lugar una última batalla, en la que Ilian y Katinka van Bak se pusieron al frente de varios cientos de supervivientes y atacaron a Ymryl. Opusieron feroz resistencia y acabaron con muchos de los invasores, pero al final fueron vencidos. Ilian ignoraba si algunos de los suyos habían podido escapar, pero daba la impresión de que no había supervivientes, a excepción de Katinka van Bak y ella.

Después, fueron capturadas. Ymryl ardió en deseos de poseerla en cuanto la vio, adivinando además que, con ella a su lado, no tendría ninguna dificultad en gobernar a los ciudadanos que aún se escondían en los bosques más allá de Virinthorm y mataban a sus hombres cuando caía la noche.

Cuando ella se resistió, dio orden de que la encarcelaran, de que sólo debía dormir y comer lo suficiente para seguir con vida. Sabía que, pasado un tiempo, accedería a sus deseos.

Y ahora, mientras comía, Ilian recordó de repente lo que había hecho. Algo que Katinka van Bak había callado. Ilian apenas pudo engullir la comida cuando se volvió y clavó una mirada penetrante en Katinka van Bak.

-¿Por qué no me habéis recordado lo de mi hermano? -preguntó con frialdad.

-No fue culpa vuestra -respondió Katinka van Bak. La mujer bajó la mirada-. Yo hubiera hecho lo mismo que vos. Cualquiera lo habría hecho. Os torturaron.

-Y yo se lo dije. Les dije donde estaba escondido. Le encontraron y le asesinaron.

-Os torturaron -insistió Katinka van Bak-. Destrozaron vuestro cuerpo. Lo ultrajaron. No os dejaron dormir. No os dejaron comer. Querían dos cosas de vos. Sólo les disteis una. ¡Fue todo un triunfo!

-Queréis decir que, en lugar de entregarme, entregué a mi hermano. ¿Llamáis a eso un triunfo?

-En aquellas circunstancias, sí. Olvidadlo, Ilian. Aún podemos vengar a vuestro hermano... y a los demás.

-Mucho he de hacer para expiar aquel crimen -dijo Ilian.



< Anterior  |  Siguiente >

<<< 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-244  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados