Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.117
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Y entonces supo que los había soñado en todos aquellos lugares y que los volvería a soñar en todos aquellos lugares.
Sabía que el Tiempo no existía.
Pasado, presente y futuro eran lo mismo. Existían en el mismo momento... y no existían en ningún momento.
Era Urlik Skarsol, príncipe del Hielo Austral y su carruaje era arrastrado por osos, que se deslizaban sobre el cielo bajo un sol agonizante. Avanzaba hacia un objetivo. Buscaba, al igual que Hawkmoon buscaba a Yisselda, a una mujer inalcanzable. Ermizhad. Y Ermizhad no había amado a Urlik Skarsol. Había amado a Erekose. Pero Erekose también era Urlik Skarsol.
Tanelorn. Ése era el objetivo de Urlik.
Tanelorn. ¿No sería también del de Hawkmoon?
El nombre le era familiar, pero ya había encontrado Tanelorn muchas veces. Incluso había vivido allí en una ocasión, y cada vez era diferente.
¿Qué Tanelorn debía buscar?
Y había una espada. Una espada que se manifestaba de múltiples maneras. Una espada negra, aunque a menudo se disfrazaba. Una espada...
Ilian de Garathorm poseía una buena espada. Ilian la buscó, pero no la encontró. Las manos de Ilian tocaron cota de mallas, seda, carne. Las manos de Ilian tocaron césped fresco y la nariz de Ilian percibió el esplendor de la primavera. Los ojos de Ilian se abrieron. Vio a dos extraños, un joven y una mujer de edad avanzada. Con todo, sus rostros le resultaron familiares...
-Katinka van... -dijo Hawkmoon, pero Ilian se olvidó del resto del nombre. Hawkmoon palpó su cuerpo y se quedó estupefacto-. ¿Qué habéis hecho...?
Ilian se preguntó qué querían decir aquellas palabras, a pesar de que habían surgido de la boca de Ilian.
-Bienvenida, Ilian de Garathorm, Campeón Eterno -sonrió el joven.
Un gatito blanco y negro descansaba sobre su hombro. El gato tenía un par de alas dobladas sobre el lomo.
-Hasta la vista, Hawkmoon..., de momento -dijo la mujer, cubierta de pies a cabeza por una armadura de batalla.
-¿Hawkmoon? -musitó Ilian-. Me suena ese nombre. Por un momento, creí que me llamaba Urlik Skarsol. ¿Quiénes sois?
El joven hizo una reverencia y dejó de lado el paternalismo burlón y la condescendencia a la que Ilian ya se había acostumbrado, incluso en la corte.
-Soy Jhary-a-Conel. Y esta dama es Katinka van Bak, de la que tal vez os acordéis.
Ilian frunció el ceño.
-Sí... Katinka van Bak. Me salvásteis la vida cuando la banda de Ymryl me persiguió...
Por un momento, Ilian perdió la memoria.
-¿Qué me habéis hecho, Katinka van Bak? -dijo Hawkmoon, mediante los labios de Ilian. Palpó su cuerpo, horrorizado.
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