Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock)

Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.110

Indice General | Volver

Página 110 de 244


De todos modos, he advertido que en esta ocasión mi nombre no ha cambiado. -Jhary lanzó una carcajada-. Mis recuerdos vienen y van, como los nuestros. Eso nos salva.

-Habláis en acertijos, amigo Jhary.

-A menudo me lo decís. -Jhary se encogió de hombros-. Sin embargo, esta aventura me parece un poco diferente, debo admitirlo. Me encuentro en la peculiar situación de ser zarandeado de una dimensión a otra. Desestructuraciones a gran escala, causadas por los experimentos de algún hechicero loco, sin duda. Por no mencionar el interés que demuestran los Señores del Caos cuando se les ofrece una oportunidad así. Supongo que juegan algún papel en todo esto.

-¿Los Señores del Caos? ¿Quiénes son?

-Ah, es algo que debéis descubrir vos mismo, si no lo sabéis. Algunos dicen que moran en el confín del tiempo y que sus intentos de manipular el tiempo a su capricho es el resultado de que su mundo está agonizando, pero es una teoría cogida por los pelos. Otros sugieren que no existen, pero que la imaginación de los hombres los conjuran periódicamene.

-¿Sois un hechicero, maese Jhary? -preguntó Katinka van Bak, retrocediendo hacia ellos.

-Creo que no.

-Un filósofo, como mínimo.

-La experiencia moldea mi filosofía, eso es todo.

Jhary, cansado al parecer de la conversación, se negó a continuar abundando en el tema.

-Mi única experiencia del tipo que insinuabais -dijo Hawkmoon- fue con el Bastón Rúnico. ¿Es posible que esté relacionado con lo que sucede en las Montañas Búlgaras?

-¿El Bastón Rúnico? Tal vez.

Una gran nevada había caído sobre la ciudad de Pesht. Construida de piedra blanca tallada, la ciudad había sobrevivido a los asedios del Imperio Oscuro y su aspecto actual recordaba al que tenía antes de que Granbretán iniciara sus conquistas. La nieve brillaba sobre cada superficie y, como los tres héroes llegaron en una noche de luna llena, daba la impresión de que llamas blancas consumían Pesht.

Se detuvieron ante las puertas pasada la medianoche y les costó bastante despertar al guardia, que les dejó pasar con gran aparato de gruñidos y preguntas sobre sus intenciones. Cabalgaron por anchas y vacías avenidas, en busca del palacio del príncipe Karr de Pesht. En otros tiempos, el príncipe Karl había cortejado a Katinka van Bak y solicitado su mano. Habían sido amantes durante tres años, pero ella nunca aceptó casarse con él. Ahora, estaba casado con una princesa de Zagredia y era feliz. Katinka y él continuaban siendo amigos. El príncipe la había acogido bajo su techo cuando huyó de Ukrainia. Le sorprendería verla.

El príncipe Karl de Pesht se quedó sorprendido. Llegó a su adornado salón con un bata de brocado, los ojos anegados en sueño, pero ver a Katinka van Bak le alegró.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-244  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados