Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.80
Indice General
|
Volver
Página 80 de 244
-Entonces, ¿no recordáis nada de nuestras recientes aventuras?
Se acercó al conde Brass, que se estaba calentando junto a la chimenea.
-¿Aventuras? ¿Os referís al pantano? Salisteis a caballo como en trance, murmurando que me habíais visto allí. Vedla os vio marchar y vino a advertirme. Por eso fuimos a buscaros y os encontramos antes de que murierais...
Hawkmoon, desvió la vista. ¿Lo había soñado todo? ¿De veras se había vuelto loco?
-¿Desde cuándo..., desde cuándo padezco este trance que habéis mencionado, conde Brass?
-Desde Londra, claro. Después de que os quitaran la joya aparentasteis normalidad, pero después empezasteis a hablar de Yisselda como si aún continuara con vida. También os referíais a otros que creíais muertos, como yo, por ejemplo. No me sorprende que padecierais tal enajenación, porque la joya estaba...
-¡Yisselda! -gritó de repente Hawkmoon-. ¿Decís que está muerta?
-Sí... Murió en la batalla de Londra, combatiendo como un guerrero más... Cayó...
-Pero los niños..., nuestros hijos... -Hawkmoon se esforzó en recordar los nombres de los niños-. ¿Cómo se llaman? No consigo recordar...
El conde Brass exhaló un profundo suspiro y apoyó su mano enguantada sobre el hombro de Hawkmoon.
-También hablabais de niños, pero no tuvisteis hijos. No pudo ser.
-No tuvimos hijos...
Hawkmoon se sintió extrañamente vacío. Luchó por recordar algo que había dicho hacía muy poco: «Daría cualquier cosa por que el conde Brass viviera de nuevo...»
Y ahora el conde Brass vivía de nuevo y su amor, su hermosa Yisselda, sus hijos, se habían esfumado en el limbo... No habían existido en aquellos cinco años transcurridos desde la batalla de Londra.
-Parece que habéis recobrado la razón -dijo el conde Brass-. Tenía la esperanza de que vuestra mente sanara. Creo que ese momento ha llegado.
-¿Sanara? -La palabra se le antojó una burla. Se volvió hacia su viejo amigo . ¿Ha pensado todo el mundo en la Kamarg, en el castillo de Brass... que estaba loco?
-Quizá la palabra locura sea demasiado fuerte -protestó el conde Brass-. Estabais en una especie de trance, como si soñarais en acontecimientos algo diferentes de los reales... No se me ocurre una forma mejor de describirlo. Si Bowgentle estuviera aquí, tal vez podría explicarlo mejor. Tal vez os habría ayudado más que nosotros. -El conde meneó su rotunda cabeza rojiza-. No lo sé, Hawkmoon.
-Y ahora estoy curado -dijo Hawkmoon con amargura.
-Sí, tal parece.
-Entonces, tal vez la locura sea preferible a esta realidad. -Hawkmoon se encaminó con paso lento hacia la escalera-. No podré soportarla.
No todo podía haber sido un sueño. Yisselda y los niños tenían que haber existido.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
69
70
71
72
73
74
75
76
77
78
79
80
81
82
83
84
85
86
87
88
89
90
91
92
93
94
95
96
97
98
99
100
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-244
|