Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.66
Indice General
|
Volver
Página 66 de 244
¿Quién ha sido? ¿Alguno de vosotros hace algo más que soñar, conspira para arrebatarme mi poder? ¿Quién aspira al poder? ¿Vos, Meliadus? ¿Estáis despierto?
Le quitó el yelmo, pero su rostro era totalmente inexpresivo.
Kalan le abofeteó, pero Meliadus no reaccionó. Se limitó a gruñir.
-¿Vos, Huon? ¿Lamentáis no ser ya tan poderoso como yo?
Huon susurró el nombre de su asesino.
-Meliadus... -susurró-. Meliadus...
-¿Shenegar Trott, el astuto? -Kalan sacudió el hombro del conde de Sussex-. ¿Abristeis la puerta y despedisteis a los guardias? ¿Por qué? -Frunció el ceño-. No, sólo ha podido ser Flana...
Buscó la máscara de garza de Flana Mikosevaar, condesa de Kanbery, entre todas aquellas máscaras (cuya confección era muy superior a la de Kalan).
-Flana es la única que sospecha...
-¿Qué queréis de mi ahora, barón Kalan? -preguntó Flana, adelantándose-. Estoy cansada. No deberíais molestarme.
-A mí no me engañáis, traidora. Si tengo un enemigo aquí, sois vos. ¿Quién otro ha podido ser? A todos les interesa, salvo a vos, que el viejo imperio sea restaurado.
-Como siempre, me cuesta entenderos, Kalan.
-Sí, es cierto que no deberíais entender, pero me pregunto...
-Vuestros guardias entraron -le interrumpió Flana-. Fueron muy desconsiderados, aunque uno era apuesto.
-¿Apuesto? ¿Se quitaron las máscaras?
-Uno, sí.
Los ojos de Kalan escudriñaron la habitación, mientras meditaba en las implicaciones de aquel comentario.
-¿Cómo...? -murmuró-. ¿Cómo...? -Dirigió una mirada penetrante a Flana-. ¡Aún creo que habéis sido vos!
-No sé de qué me acusáis, Kalan, ni tampoco me importa, porque esta pesadilla pronto terminará, como todas las pesadillas.
Los ojos de Kalan centellearon con ironía bajo su máscara de serpiente.
-¿Eso creéis, señora? -Se volvió para inspeccionar la cerradura-. Mis planes cambian incesantemente. Cada acción que emprendo conduce a mayores complicaciones. Una de ellas tendrá que eliminar por completo las complejidades. Oh, Hawkmoon, Hawkmoon, qué ganas tengo de que mueras.
En aquel momento, Hawkmoon salió de su escondite y palmeó el hombro de Kalan con el plano de su espalda. Kalan se volvió y la punta de la espada se deslizó bajo su máscara, hasta apoyarse contra su garganta.
-Si me lo hubierais pedido con más educación -dijo Hawkmoon-, tal vez os hubiera complacido, pero me habéis ofendido, barón. Os habéis mostrado hostil hacia mí demasiadas veces.
-Hawkmoon... -Kalan habló con voz parecida a la de los muertos vivientes que le rodeaban-. Hawkrnoon... -Respiró hondo-. ¿Cómo habéis llegado aquí?
-¿No lo sabéis, barón Kalan?
El conde Brass avanzó y se quitó la máscara. Una amplia sonrisa iluminaba su rostro; era la primera que Hawkmoon veía desde que se habían encontrado en la Kamarg.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
69
70
71
72
73
74
75
76
77
78
79
80
81
82
83
84
85
86
87
88
89
90
91
92
93
94
95
96
97
98
99
100
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-244
|