Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock)

Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.61

Indice General | Volver

Página 61 de 244


En cualquier caso, resulta evidente que el Bastón Rúnico no interviene en esto.

-Menos mal -gruñó el conde Brass-. ¡Ya tengo bastante de ciencia y brujería. ¡Me quedaré tranquilo cuando todo esto termine, aunque signifique mi muerte!

Hawkmoon asintió. Se acordaba de Yisselda y de sus hijos, Manfred y Yarmila. Recordaba la vida tranquila de la Karmag y las satisfacciones que obtenía de ver los pantanos repoblados y las cosechas crecidas. Se arrepentía de haber caído en la trampa del barón Karlan, que había utilizado al conde Brass como señuelo.

Entonces, se le ocurrió otra idea. ¿Era todo una trampa?

¿Quería el barón Kalan que le siguiera? ¿Eran arrastrados, en estos mismos momentos, hacia su perdición?

Libro tercero
Viejos y nuevos sueños

1. Un mundo a medias

El conde Brass, que se había tendido sobre la curva que formaba el interior de la esfera, gruñó y removió su cuerpo cubierto por la armadura. Miró por la nebulosa pared amarilla y vio que el paisaje cambiaba cuarenta veces en otros tantos segundos. La pirámide continuaba precediéndoles. A veces, se distinguía la silueta del barón Kalan. En otras, la superficie del vehículo adoptaba aquel color blanco cegador tan fabuloso.

-¡Me duelen los ojos! -se quejó el conde-. Tal velocidad de imágenes los cansa. Y también me duele la cabeza cuando intento pensar en lo que está pasando. ¡Si algún día se me ocurre contar esta aventura, nadie volverá a creer en mi palabra!

Hawkmoon le indicó que guardara silencio, pues las escenas se sucedían ahora con mucha mayor lentitud, hasta que por fin dejaron de cambiar. Flotaron en la oscuridad. Lo único que se veía delante era la pirámide blanca.

Surgió luz de algún sitio.

Hawkmoon reconoció el laboratorio del barón Kalan. Actuó rápida e instintivamente.

-Deprisa, conde Brass, hemos de abandonar la esfera.

Saltaron a través de la cortina y cayeron sobre las sucias losas del suelo. Por casualidad, fueron a parar detrás de varias máquinas, grandes y de formas demenciales, situadas en la parte posterior del laboratorio.

Hakwmoon vio que la esfera temblaba y desaparecía. Ahora, su única forma de escapar de aquella dimensión era la pirámide de Kalan. Hawkmoon reconoció olores y sonidos familiares. Recordó la primera vez que había estado en los laboratorios de Kalan, como prisionero del barón Meliadus, para que le implantaran la joya negra en el cráneo. Notó una extraña frialdad en sus huesos. Al parecer, nadie había reparado en su llegada, porque los criados de Kalan, cubiertos con sus máscaras de serpiente, dedicaban su atención a la pirámide, dispuestos a entregar la máscara a su amo en cuanto saliera. La pirámide se posó lentamente en el suelo y Kalan emergió.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-244  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados