Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock)

Crónicas del castillo de Brass (Michael Moorcock) - pág.44

Indice General | Volver

Página 44 de 244


Caminaré en círculos hasta que la encuentre..., o encuentre el lugar donde estaba. Además, allí tiene que haber agua.

-Me parece muy sensato -dijo el conde Brass-. Y cuando os canséis, uno de nosotros os relevará, y así sucesivamente. ¿Estáis seguro de que nos encontramos cerca de Soryandum?

-Sí. Buscaré las colinas que indican el final del desierto. Tienen que estar cerca. Si estas dunas no fueran tan altas, estoy seguro de que las veríamos.

-Muy bien -dijo el conde Brass-. Esperaremos.

Hawkmoon obligó a su camello a levantarse y se alejó.

Pero no fue hasta el atardecer cuando coronó la vigésima duna del día y divisó por fin las verdes laderas de las montañas a cuyo pie había estado Soryandum.

No vio la ciudad en ruinas del pueblo fantasma. Había señalado su ruta en el mapa con todo cuidado y volvió sobre sus pasos.

Casi había llegado al punto donde esperaban sus amigos cuando volvió a ver la pirámide. Se reprochó haberse dejado las lanzas flamígeras; no estaba seguro de que sus amigos supieran manejarlas, ni de si se tomarían la molestia, visto lo ocurrido con Oladahn.

Desmontó del camello y avanzó con el mayor sigilo posible. Desenvainó la espada automáticamente.

Escuchó las palabras de la pirámide. Trataba de convencer una vez más a sus tres amigos de que le mataran cuando volviera.

-Es vuestro enemigo. No sé lo que os habrá dicho, pero juro que os conducirá a la muerte. Huillam D´Averc, sois amigo de Granbretán; Hawkmoon os pondrá en contra del Imperio Oscuro. Y vos, Bowgentle, odiáis la violencia; Hawkmoon os convertirá en un hombre violento. Y a vos, conde Brass, que siempre habéis observado neutralidad hacia los asuntos de Granbretán, os conducirá a luchar contra la fuerza que consideráis un factor de unión en el futuro de Europa. Y, además de obligaros mediante añagazas a luchar contra vuestros propios intereses, moriréis. Matad a Hawkmoon ahora y...

-¡Matadme, pues! -Hawkmoon se puso en pie, harto de las intrigas de Kalan-. Matadme vos mismo, Kalan. ¿Por qué no lo hacéis?

La pirámide continuó flotando sobre las cabezas de los tres hombres, mientras Hawkmoon la observaba desde su duna.

-¿Por qué matarme ahora cambiará lo sucedido antes, Kalan? ¡O vuestra lógica es muy mala, o no nos habéis contado todo!

-Y encima, sois de lo más aburrido -dijo Huillam D´Averc. Sacó su espada de la vaina-. Y estoy muy sediento y aburrido, barón Kalan. ¡Creo que mediré mis fuerzas contigo, porque no hay mucho más que hacer en este desierto!

De repente, se lanzó hacia adelante y hundió una y otra vez su espada en el blanco material de la pirámide.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-244  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados