Al rescate de Tanelorn (Michael Moorcock) - pág.22
Indice General
|
Volver
Página 22 de 32
Por tanto, aunque sabemos que no confiáis en que vuestras sugerencias o vuestra ayuda puedan ser útiles, a pesar de ello, tomamos ejemplo de vuestra conducta y humildemente os preguntamos si conocéis alguna forma en la que podamos rescatar a Tanelorn.
Rackhir apenas había podido seguir las complejidades del argumento aparentemente cándido de Lamsar, pero notó que los Señores Grises estaban satisfechos. Entretanto, por el rabillo del ojo observaba a Sorana. La mujer sonreía para sí, y resultaba evidente, por las características de su sonrisa, que se estaban comportando del modo correcto. Sorana escuchaba atentamente, y Rackhir maldijo para sus adentros que los Señores del Caos estuvieran al tanto de todo y que, aunque él y Lamsar lograsen obtener la ayuda de los Señores Grises, pudiesen prever y detener cualquier acción que emprendiesen para salvar a Tanelorn.
El portavoz conferenció con sus compañeros en una lengua diáfana y finalmente dijo:
-Son raras las ocasiones que se nos presentan de tratar con hombres tan valientes e inteligentes. ¿Cómo pueden nuestras mentes insignificantes auxiliaros de un modo ventajoso?
Rackhir se dio cuenta de repente de que, después de todo, los Señores Grises no eran demasiado listos, y a punto estuvo de echarse a reír. Gracias a sus adulaciones habían obtenido la ayuda que buscaban.
-Narihan del Caos -repuso- capitanea un inmenso ejército de escoria humana, un ejército de pordioseros, y ha jurado destruir Tanelorn y matar a sus hábitantes. Necesitamos la ayuda de algún tipo de magia para combatir a alguien tan poderoso como Narjham y derrotar a los pordioseros.
-Pero Tanelorn no puede ser destruida... -dijo uno de los Señores Grises.
-Es eterna -dijo otro.
-Pero esta manifestación -murmuró el tercero-. Ah..., sí...
-En Kaleef hay unos escarabajos -añadió un Señor Gris que no había hablado hasta ese momento- que poseen un veneno peculiar.
-¿Escarabajos, mi señor? -Inquirió Rackhir.
-Son grandes como mamuts -dijo el tercer Señor-, pero pueden cambiar de tamaño... y alterar también el tamaño de su presa si es demasiado grande para sus gaznates.
-Con respecto a ese asunto -dijo el portavoz-, existe una quimera que vive en las montañas, al sur de aquí.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
>>>
|