Cuentos de mi Tía Panchita (Carmen Lyra) - pág.22
Indice General
|
Volver
Página 22 de 99
Encendió un fogón y se sentó a esperar. Allá, al mucho rato, de veras fue llegando Nuestro Señor con un borriquito de diestro.
-¿Ideay, hijó, qué estás haciendo aquí?; le preguntó.
A Juan se le pegó el nudo.
-¿Que qué estoy haciendo?... ¡Pero mi Señor Jesucristo, si vos debés saberlo!... Lo que es la tal servilleta, en mi casa no me sirvió sino para ponerme en vergüenza. Va de decile y decile y lo que hizo esta piedra, hizo ella. De allí salí que deseaba me tragara la tierra ... Había que ver a mi mujer que es más brava que un solimán, después, que le tiré los guineos al patio...
-¡Oh, Juan, le dijo Nuestro Señor, vos sí que sos sencillo! En fin, aquí te traigo este borriquito... A ver, extendé en el suelo ese saco que traes.
Juan lo extendió.
-¡Ppp, Ppp!, hizo el Señor, animando al borriquito para que se parara sobre el saco.
Cuando la bestia se colocó sobre el saco, Tatica Dios ordenó a Juan que fuera repitiendo con El lo que decía:
-«Borriquito, por la virtud que Dios te dió, reparame plata». No lo habían acabado de decir, cuando el animal se puso a echar monedas por el trasero; monedas en vez de estiércol.
¡Ay, Dios mío!, ¿Qué era aquello?
Cuando Juan levantó los ojos para ver a Tatica Dios, ya éste había desaparecido.
Juan se puso a bailar en una pata de la contentera y no aguardó razones, sino que cogió el camino de vuelta.
Cuando pasó por el sesteo, se sintió muy rendido y entró a pedir posada.
Apenas lo vió el dueño, se quedó chiquitico, pensando que el otro venía a reclamarle.
-¡Hola, compadrito! ¡Dichosos ojos! ¿Y qué viento lo trae por aquí?
Y Juan, que no tenía pringue de malicia, le soltó:
-¡Viera, viejo, lo que traigo! ¡Esto sí que es cosa buena! Vamos y tráigame una cobija o un trapo y va a ver usté...
El hombre no se hizo rogar y cogió un pedazo de mantalona que estaba a mano. Juan hizo que el burro se colocara encima de la mantalona y dijo: -Burriquito, por la virtú que Dios te dió, reparame plata.
Y al momento estaba el burro echando monedas de oro por el trasero, en vez de estiércol.
Al hombre casi le da una descomposición del susto de ver aquel gran montón de monedas de oro.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-99
|