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Cuentos de mi Tía Panchita (Carmen Lyra) - pág.12

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Y otro día: -Uvieta, que dice Nuetro Señor que por vida tuyita, dejés apearse a la Muerte del palo de uva.
Y otro día: -Uvieta, que dice Nuetro Señor que no te vas a quedar riendo, que vas a ver. -Pero a él por un oído le entraba y por otro le salía. Y Uvieta decía: -¡Ah sí, por sapo que la dejo apearse!
Por fin Tatica Dios le mandó a decir que dejara bajar la Muerte y que le prometía que a él no se lo llevaría.
Entonces Uvieta dejó bajar a la Muerte, quien subió escupida a ponerse a las órdenes de Dios.
Pero Nuestro Señor no había quedado nada cómodo con Uvieta y mandó al diablo por él.
Llegó el Diablo y tocó la puerta: -Upe, Uvieta.
El preguntó de adentro: -¿Quién es?
Y el otro por broma le contestó: -La vieja Inés con las patas al revés.
Pero a Uvieta le sonó muy feo aquella voz: era como si hablaran entre un barril y al mismo tiempo reventaran triquitrates. Se asomó por el hueco de la cerradura y al ver al diablo se quedó chiquitico.
-¡Ni por la jurisca! ¡Si es el Malo! ¡Seguro que lo mandan por mí, por lo que le hice a la Muerte, ni más ni menos! ¿Ahora qué hago?
Pero en esto se le ocurrió una idea y corrió a su baúl, sacó su saco, abrió la puerta y sin dejar chistar al otro dijo: -¡Al saco el diablo!
Y cuando el pisuicas se percató, esta entre el saco de Uvieta.
-¡Ahora sí, tío Coles- le gritó Uvieta- vas a ver la que te vas a sacar por andar de cucharilla!
El demonio se puso a meterle una larga y una corta, pero Uvieta le dijo: -¡Ah! sí. ¡Qué te la crea tizote! -Y cogió un palo y le arrió sin misericordia, hasta que lo hizo polvo.
A los gritos tuvo que mandar Nuestro Señor a ver qué pasaba. Cuando lo supo, prometió a Uvieta que si dejaba de pegar al diablo, a él nada le pasaría. Uvieta dejó de dar y Nuestro Señor se vió a palitos para volver hacer al diablo de aquel montón de polvo.
Y el patas salió que se quebraba para el infierno.
Ya Nuestro Señor estaba a jarros con Uvieta y mandó otra vez a la Muerte: -que no se anduviera con contumerias, ni se dejara tener conversona-.


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