Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Cuentos de mi Tía Panchita (Carmen Lyra)

Cuentos de mi Tía Panchita (Carmen Lyra) - pág.9

Indice General | Volver

Página 9 de 99



Volvió a su casa y se puso a acomodar sus tarantines, cuando tun, tun, la puerta. Fue a ver quien era y se encontró con un viejito tembeleque y vuelto una calamidad. El viejito le pidió una limosna y él le dió uno de sus bollos.
Se fue a acomodar los otros dos bollos en sus alforjitas, cuando otra vez, tun, tun, la puerta. Abrió y era una viejita toda tulenca y con cara de estar en ayunas. Le pidió una limosna y él le dió otro bollo.
Dió una vuelta por la casa, se hechó las alforjas al hombro y ya iba para afuera, cuando otra vez, tun, tun, la puerta.
Esta vez era un chiquito, con la cara chorreada, sucio y con el vestido hecho tasajos y flaco como una lombríz. No le quedó más remedio que darle el último bollo. -¡Qué caray! A nadie le falta Dios.
A ya sin bastimento, cogió en camino y se fue a rodar tierras.
Allá al mucho andar encontró una quebrada.
El pobre Uvieta tenía una hambre que la mandaba Dios Padre, pero como no llevaba qué comer, se fue a la quebrada a engañar a la tripa echándole agua. En eso se le apareció el viejito que le fue a pedir limosna y le dijo: -Uvieta, que manda a decir Nuestro Señor, que qué querés; que le pidas cuanto se te antoje. El está muy agradecido con vos porque nos socorriste; porque mirá, Uvieta, los que fuimos a pedirte limosna éramos las Tres Divinas Personas: Jesús, María y José. Yo soy José. ¡Con que decí vos! ¡Cómo estarán por allá con Uvieta! Si se pasan con que Uvieta arriba, Uvieta abajo, Uvieta por aquí y Uvieta por allá.
Uvieta se puso a pensar qué cosas pediría y al fin dijo: -Pues andá decirle que me mande un saco donde vayan a parar las cosas que yo deseo.
San José salió como un cachiflín para el cielo y a poco estuvo de vuelta con el saco.
Uvieta se lo echó al hombro. En esto iba pasando una mujer con una batea llena de quesadillas en la cabeza.
Uvieta dijo: -Vengan esas quesadillas a mi saco.
Y las quesadillas vinieron a parar al saco de Uvieta, quien se sentó junto a la cerca y se las zampó en un momento y todavía se quedó buscando.
Volvió a coger el camino y allá al mucho andar se encontró con la viejita que le había pedido limosna.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-99  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados