Cuentos de mi Tía Panchita (Carmen Lyra) - pág.4
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Es en una gran sala de paredes enjalbegadas y de pavimento enladrillado. En alguna parte hay el cuadro de una pastora que pone un collar de flores a su cordero. Sobre la cómoda, el fanal que protege "El Paso" de las inclemencias del tiempo y a los lados, unas gallinas de porcelana echadas en sendos nidos.
¡Qué largos se hacian para mi impaciencia los segundos en que ella dejaba de narrar para "subir su cigarro" o ir a encenderlo en una brasa del hogar!
Son los cuentos siempre queridos de "La Cenicienta", de "Pulgarcito", de "Blanca Nieves", de "Caperucita", de "El Pájaro Azul", que más tarde encontré en libros. Son otros cuentos que quizá no estén en libros. De éstos, algunos me han vuelto a salir al paso, no en libros sino en labios.
¿De dónde los cogió la tiá Panchita?
¡Qué muerta imaginación nacida en América los entretejió, cogiendo briznas de aguí y de allá, robando pajillas de añejos cuentos creados en el Viejo Mundo Ella les ponía la gracia de su palabra y de su gesto que se perdió con su vida.
¡La querida viejita que no sabía de Lógicas y Eticas, pero, que tenía el don de hacer reir y soñar a los niños!
abía una vez una viejita que tenía dos hijos: uno vivo y otro tonto. Al mayor lo creían vivo porque era trabajador, amigo de guardar su plata y de plantarse bien los domingos. El otro gastaba en tonteras cuanto cinco le caía en las manos, y no le importaba un pito andar hecho un candil de sucio; y le decían por mal nombre "El Grillo".
Un día llegó un vecino y le dijo que en el pueblo andaba el cuento de que el rey ofrecía casar a su hija con aquel que pusiera a Su Majestad tres adivinanzas que no pudiera adivinar, y que le adivinaran otras tres que Su Majestad propondría.
Otro día se levantó el tonto muy de mañana y dijo a la viejita:
-Mama, sabe que he ideado ir yo onde el rey a ver si me gano l´hija. Quien quita que pueda yo sacarlos a ustedes de jaranas.
-Jesús, apiate y mirá estas cosas, -contestó la viejita al oir a su hijo. -Callate, tonto de mis culpas, y no me volvás a salir con tus tonteras. Y lo trapió y le dijo unas cosas que no me atrevo a repetir.
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