Historia de la Conquista del Perú y de Pizarro (Henri Lebrún) - pág.37
Indice General
|
Volver
Página 37 de 158
el dolor del vencido con algunas palabras consoladoras; pero viendo el
inca que las acciones del vencedor no estaban en armonía con sus
manifestaciones de respeto, le rechazó con desprecio. Estando entre los
españoles no tardó en descubrir que la sed de oro era su pasión dominante,
y concibió la esperanza de obtener su libertad satisfaciendo su avaricia.
En su consecuencia ofreció un rescate tal, que llenó de admiración la
imaginación de Pizarro, a pesar de lo que [68] conocía ya de las riquezas
de aquel reino. «Atahualpa, escribe Jerez, dijo que daría de oro una sala
que tiene veinte y dos pies en largo y diez y siete en ancho, llena hasta
una raya blanca que está a la mitad del altor de la sala, que será lo que
dijo de altura de estado y medio, y dijo que hasta allí henchiría la sala
de diversas piezas de oro, cántaros, ollas y tejuelas, y otras piezas, y
que de plata daría todo aquel bohío dos veces lleno, y que esto cumpliría
dentro de dos meses.»
Esta propuesta fue aceptada, y Atahualpa, no cabiendo en sí de gozo a
la idea de recobrar pronto su libertad, tomó las más activas medidas para
cumplir sus compromisos, y envió a todas las provincias mensajeros
encargados de reunir los prometidos tesoros. Fernando de Soto y Pedro del
Barco obtuvieron el permiso de acompañar a los enviados que iban a Cuzco.
Sabían que mientras que el inca estuviese en poder de Pizarro nada se
intentaría contra ellos, y en efecto por todas partes por donde pasaron
fueron recibidos con el más profundo respeto.
El buen éxito completo y rápido que acababan de alcanzar, inspiró a
los españoles tanta confianza como audacia, y daban ya por terminada la
conquista del Perú. Acaboles de confirmar en esta idea la noticia que se
recibió por entonces de que Almagro había desembarcado [69] en San Miguel
con ciento cincuenta hombres y ochenta y cuatro caballos; refuerzo que
doblaba de un golpe el número de los combatientes. El monarca prisionero,
ignorando de dónde venían y con qué medios habían llegado al Perú aquellos
nuevos extranjeros, no podía preveer dónde se detendría aquella invasión y
cuáles serían sus consecuencias. Mientras que se hallaba agitado por estas
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-158
|