Brasil país del futuro (Stefan Zweig) - pág.212
Indice General
|
Volver
Página 212 de 219
Aquí, por el contrario, estaban lado a lado, verde en verde, tronco con tronco, cual una legión romana, escudo contra escudo, y esta abundancia lozana no era más que un asomo de la exuberancia y fertilidad de las tierras de Bahía. Luego, a lo largo de superficies extensas plantadas de mandioca, alimento principal del país, harina sabrosa y nutritiva, extraída de la raíz de este arbusto, y que fue para los aborígenes lo que el arroz para los chinos, siendo hoy todavía, además de los plátanos y del fruto del árbol del pan, el regalo más generoso que la naturaleza brinda a todos los pobres.
Poco a poco, los campos cambian de aspecto. En el verdor se elevan tallos derechos, como de bambúes., todos de igual altura, cañaverales a uno y otro lado, todos de igual apariencia. La gran copia siempre produce la sensación de monotonía, y, por eso, un cañaveral resulta tan aburridor como un cafetal o un sitio poblado de arbustos de té en su verdor monótono, no animado por matiz alguno. El azúcar parece que no es anfitrión divertido: no tiene nada que ofrecer ni nada que mostrar. Mas, en un recodo del camino, topamos de repente con un carro, y al pronto me pregunto: «¿Existe en realidad o es una lámina en colores de las que se exhiben en los museos?». Porque lo que vemos es, de todo punto, del siglo diecisiete: el carro, tosco y con ruedas macizas, sin rayos, como en Pompeya, como hace tres mil años. Y los seis bueyes que tiran de él llevan en las narices el mismo aro para las riendas que en las pinturas murales de los egipcios, y el negro que las tiene en sus manos está vestido con el mismo traje de indiana que en la época de la esclavitud, y los tallos son conducidos al ingenio de la misma manera que en tiempo de la colonización; quizá el ingenio sea el mismo, aunque algunas chimeneas en el horizonte parecen denotar métodos de refinación más modernos. Asombrado (y provechosamente aleccionado), se da uno cuenta de que sólo una estrecha franja del Brasil se beneficia con las máquinas, con lo moderno, y de que siguen en pie muchas y antiguas costumbres, formas y métodos, tal vez en perjuicio de la economía nacional. Sin embargo, ¡qué deleite de los ojos, cansados de la monotonización del mundo! Al pasar, saludo respetuosamente al azúcar, viejo potentado, que preserva la herencia sagrada del fruto de la tierra de las tentaciones de los artificios químicos, dando al país y al mundo, en su dulce jugo, algo de la condensada fuerza de este sol y de las riquezas inagotables de su tierra, bendita.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
201
202
203
204
205
206
207
208
209
210
211
212
213
214
215
216
217
218
219
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-219
|