Brasil país del futuro (Stefan Zweig) - pág.137
Indice General
|
Volver
Página 137 de 219
Y por encima de todo eso, un cielo bienaventurado, de un azul oscuro de día, como una enorme tienda, y de noche sembrado de estrellas meridionales. Dondequiera que se dirija la mirada en Río, siempre se deleita con algo nuevo.
No hay ciudad más hermosa en la Tierra -no me desmentirá quienquiera que la haya visto una vez-, ni ciudad más insondable ni más inabarcable. No se termina nunca de conocerla a fondo. El mismo mar trazó las líneas de la playa en un extraño zigzag, y la montaña arrojó al espacio de su desarrollo abruptas pendientes. En todas partes tropiézase con esquinas y curvas, todas las calles se cruzan en forma irregular, y se pierde de continuo la orientación. Cuando se cree haber llegado a un final, se tropieza con un nuevo comienzo, cuando se acaba de dejar una bahía para penetrar en el corazón de la ciudad, llégase sorprendido a otra ensenada. En cada camino descúbrese algo nuevo: una perspectiva sorprende, entre las colinas, una plazoleta. que parece yacer olvidada, desde los tiempos coloniales, un canal entre doble hilera de palmeras, un mercado, un jardín, una favela. En lugares por los que se ha pasado cien veces, se descubre, al entrar por equivocación en una calle adyacente, un mundo nuevo: es como si uno se hallase sobre un disco giratorio que le coloca ininterrumpidamente frente a otras perspectivas. A ello se agrega el que la ciudad se modifica de año en año, y aun de mes en mes, con una rapidez asombrosa. El que haya estado ausente de Río por espacio de algunos años necesita bastante tiempo para volver a orientarse. Se propone uno escalar un otero, para contemplar una vez más los viejos barrios románticos de la ciudad, y no los halla; fueron simplemente arrasados y cruza el mismo lugar un bulevar imponente, flanqueado a diestro y siniestro por casas de doce pisos. Donde una roca cerraba el paso, hay ahora un túnel; donde el mar llegaba confidente hasta la playa, adelanta ahora un aero-puerto su construcción aguas adentro, donde tres meses atrás se pisaba todavía la arena suave y solitaria de una playa distante, levántase ahora un barrio de chalets; todo eso se opera allí con la rapidez de un ensueño. En todas partes acontece algo, en todas partes hay color, luz y movimiento, nada se repite, nada hace juego y, sin embargo, todo armoniza.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-219
|