Brasil país del futuro (Stefan Zweig) - pág.118
Indice General
|
Volver
Página 118 de 219
Para sustraer a la policía toda prueba de delito, se juega en confianza, de buena fe. El banquero no entrega a sus clientes recibo alguno, pero no se ha conocido ni un solo caso en que no haya cumplido honradamente su obligación. Este juego, tal vez precisamente por ser prohibido, alcanzó a to-das las capas sociales. Toda la autoridad, todos los castigos han resultado ineficaces. ¿Para qué sueña el hombre de noche, si al día siguiente no puede convertir su sueño en cifras y números, en apuestas al juego del «bicho» o la lotería? Como siempre, las leyes han resultado ineficaces frente a una verdadera pasión popular, y el brasileño compensará siempre su falta de codicia con ese sueño cotidiano de una riqueza repentina.
No cabe, pues, discusión. Así como falta mucho todavía para extraer del suelo brasileño todos sus valores potenciales, así también la gran masa del Brasil aun no ha dado de sí, al cien por cien, lo que encierra en cuanto a talento, energía para el trabajo y posibilidades activas. Pero visto en conjunto y teniendo presentes los impedimentos del clima y la delicada constitución física, el esfuerzo realizado es sumamente respetable, y, luego de las experiencias recogidas en los últimos años, se titubea mucho antes de llamar defecto a la falta eventual de impaciencia e ímpetu, a ese no tener prisa para progresar. Porque es un problema que va mucho más allá de lo específicamente brasileño, saber si la vida pacífica que se conforma de buen grado, tanto de naciones como de individuos, no es acaso más importante que el dinamismo exagerado, supercaldeado, que impele a la una contra la otra, primero en la competencia, luego en la guerra, y falta saber también si el aprovechamiento, al cien por cien, de todas sus energías dinámicas no termina acaso por disecar y marchitar, con ese doping constante, algo en el terreno psíquico del hombre. Frente a la estadística comercial, a los números áridos de la balanza económica, hay ahí, a modo de ganancia verdadera, algo invisible: una humanidad imperturbada, no mutilada, y un contento sereno.
La asombrosa sobriedad de la forma de vida caracteriza a toda la capa inferior de ese país, y es una capa enorme, una masa oscura e inmensa, que hasta ahora la estadística no ha alcanzado completamente en cuanto a su número y sus condiciones de vida. El que vive en una de las grandes ciudades apenas entra en contacto con ella.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-219
|