Brasil país del futuro (Stefan Zweig) - pág.116
Indice General
|
Volver
Página 116 de 219
Gran parte de los caboclos, sobre todo en la zona tropical, trabaja, no para ahorrar y guardar, sino únicamente para tener un pasar en los próximos días. Como siempre y en cualquier país donde la naturaleza brinda todo lo que se necesita para vivir, donde los frutos en torno de la casa parecen caer en las manos de la gente y no hay necesidad de prevenir un invierno riguroso, prodúcese cierta indiferencia frente a la ganancia y el ahorro; no hay prisa ni en cuanto al dinero ni en lo que atañe al tiempo. ¿Por qué producir o suministrar alguna cosa precisamente en el día de hoy? ¿Por qué no hacerlo mañana? -¡Mañana, mañana!- ¿ Por qué darse prisa en un mundo tan paradisíaco? La puntualidad sólo reza en ese país, por cuanto toda conferencia o concierto comienza puntualmente quince
o treinta minutos después de la hora fijada; si uno se adapta a ello, siempre llega a punto y se pone a tono. En ese país la vida misma es más importante que el tiempo. He oído decir que en el norte, luego de haber recibido su sueldo, el obrero falta a veces dos o tres días al trabajo. Durante la última hora cumplió diligente y prestamente cometido y ha ganado lo suficiente como para vivir modesta, modestísimamente, dos días más sin trabajar. ¿Para qué trabajar también durante esos dos días? De todos modos, esos pocos miles de reis no le harán rico; de manera que más vale gozar tranquila y sosegadamente de esos dos o tres días. Tal vez sea preciso haber visto la exuberancia del Brasil para comprender eso. Mientras en una llanura gris y desierta el trabajo constituye el único recurso del hombre contra la tristeza de la vida, dentro de una naturaleza tan rica, exuberante de frutos y bienhechora por sus bellezas, la vida no despierta como entre nosotros el anhelo tan ferviente e intenso de llegar a rico. En la visión del brasileño, la riqueza no es absolutamente la trabajosa acumulación de dinero ahorrado a costa de infinitas horas de trabajo, no es el resultado de un impulso frenético y enervante. La riqueza es cosa con que se sueña, algo que debe bajar del cielo, y en el Brasil, el cielo queda sustituido en ese caso por la lotería. La lotería es una de las pocas pasiones visibles de ese pueblo exteriormente tan tranquilo y, además, la diaria esperanza solidaria de miles de hombres.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-219
|