Brasil país del futuro (Stefan Zweig) - pág.108
Indice General
|
Volver
Página 108 de 219
Aun prosigue ese proceso de la creciente uniformación por obra de la mezcla incesante, y aun no se ha establecido y fijado totalmente la forma definitiva dentro de ese desenvolvimiento. Sin embargo, el brasileño de todas las clases y posiciones ya tiene el cuño claro y típico de una personalidad étnica.
El que tratara de derivar tales características brasileñas de algún origen nativo, caería en lo falso y artificioso. Porque nada es tan típico para el brasileño como el ser un hombre sin historia, o, cuando mucho, de una historia muy reciente. Su cultura no se basa, como la de los pueblos europeos, en tradiciones remotísimas, que llegan hasta los tiempos místicos, ni puede ella referirse, como la de los peruanos y mejicanos, a un pasado prehistórico en el propio terruño. Por mucho que la nación haya realizado en los últimos años con nuevas combinaciones y el esfuerzo propio, los elementos constructivos de su cultura no dejan por ello de haber sido importados íntegramente de Europa. Tanto la religión y los hábitos como la forma fundamental, interior y exterior, del estilo de vida de esos millones y más millones de hombres, deben poco, por no decir nada, al suelo patrio. Todos los valores culturales han sido traídos en embarcaciones de muy diversa índole, en las viejas carabelas portuguesas, en veleros y en modernos paquebotes a través del mar, y aun el esfuerzo más piadosamente ambicioso no ha podido hallar o inventar hasta ahora una contribución esencial de los primitivos habitantes desnudos y antropófagos a la cultura brasileña. No existe una poesía brasileña prehistórica, religión brasileña originaria, música antigua brasileña, ni existen leyendas populares conservadas a través de los siglos y ni siquiera los más modestos comienzos de un arte decorativo. Mientras que en los museos nacionales de etnología de otros países se exhiben orgullosamente los productos milenarios de la escritura y arte aplicado, los museos brasileños tendrían que reservar a ese fin un rincón completamente vacío. Contra ese hecho no hay búsqueda ni escudriñamiento que valga, y cuando hoy se procura declarar a algunas danzas, como la samba o la macumba, bailes nacionales brasileños, se ensombrece y desvirtúa artificialmente la situación real, pues esas danzas y esos ritos fueron traídos por los negros al mismo tiempo que sus cadenas y estigmas. Los únicos objetos de arte que se han encontrado en tierra brasileña, la alfarería pintada de la isla de Marajó, tampoco son de origen autóctono.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-219
|