Brasil país del futuro (Stefan Zweig) - pág.100
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Con sus cincuenta millones de habitantes y su dilatado espacio, el Brasil constituye uno de los esfuerzos colonizadores más grandiosos del inundo, y se halla hoy sólo al comienzo de su desarrollo. Falta mucho aún para vencer todas las dificultades que se oponen a su estructuración definitiva, y, a pesar de la tarea inmensa cumplida, muchas de esas dificultades siguen siendo aún considerables. Para poder valuar debidamente el esfuerzo realizado al paso de los siglos, la justicia exige que también se tomen en consideración los obstáculos que se le habían opuesto y que siguen oponiéndose. No hay mejor índice para la fuerza de voluntad, tanto de un hombre como de un pueblo, que las dificultades que deben vencerse en un trabajo físico o moral.
De los dos inconvenientes principales que impidieron al Brasil emplear la totalidad de sus energías potenciales, uno está claramente a la vista, en tanto que el otro se oculta primero a la mirada superficial. El peligro secreto, y por lo tanto más pérfido, para el total despliegue de sus energías radica en el estado de salud de su población, que su gobierno no oculta ni descuida. El Brasil, ese país pacífico por excelencia, cuenta con acérrimos enemigos en el interior, que anualmente le arrebatan o debilitan tantos hombres como una campaña en un país en guerra. Tiene que luchar incesantemente contra billones de seres minúsculos, casi invisibles, contra microbios y mosquitos y otros perversos vehículos de enfermedades.
El enemigo principal es, hasta el día de hoy la tuberculosis, que arrebata al país cada año cerca de doscientos mil hombres, es decir, el equivalente de cuerpos de ejércitos enteros. El brasileño, por ser de complexión débil, parece más expuesto, más indefenso frente a la «peste blanca». A ello se agrega, sobre todo en el norte, una insuficiente o, mejor di-cho, inadecuada alimentación, y eso en un país que rebosa de alimentos. Ya se inició una resuelta acción gubernativa para poner coto, si no a la propia enfermedad, cuando menos a los factores de su propagación, y es de suponer que en los próximos años esa campaña será intensificada todavía. Pero si la medicina, la ciencia moderna, no crea el remedio buscado desde hace decenios, el Brasil tendrá que contar por mucho tiempo todavía con ese enemigo peligroso, mientras que la sífilis perdió en ese país intensidad debido a la propagación durante siglos, y pronto quedará, seguramente, exterminada gracias a la terapéutica de Ehrlich.
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