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Bajo las Lilas (Louisa May Alcott) - pág.197

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-Les pedí a los enfermeros del hospital tan pronto como me repuse que te escribieran y ellos prometieron hacerlo. Pero se olvidaron; por eso, tan pronto como me dieron de alta, fui en tu busca esperando hallarte donde te había dejado. Luego temí que te hubieras marchado también de aquí porque sé que te gusta viajar tanto como a tu padre.
-Estuve a punto de hacerlo varias veces, pero la gente de aquí es tan buena conmigo que no pude irme -confesó Ben, secretamente sorprendido de que la perspectiva de tener que irse con su padre le producía una extraña angustia. El niño se había arraigado en aquel: suelo amigo y ya no era un vagabundo a quien arrojaba hacia cualquier parte el viento que soplaba sobre él.
-Sé cuánto les debo a todos ellos. Nosotros procuraremos ahora pagar esa deuda aunque necesitemos toda la vida para hacerlo o dejaremos de llamarnos "B", "B" -dijo el señor Brown dando un enfático golpe sobre su rodilla que Ben imitó inconscientemente mientras agregaba lleno de calor:
-¡Así se hará!... -Y luego agregó con más calma-: ¿Qué piensas hacer ahora? ¿Volver con Smithers al antiguo trabajo?
-¡Ni pienso en eso después del trato que te dieron, hijo!... He terminado con Smithers y estoy seguro de que quedó sin ganas de verme por un buen tiempo respondió el señor Brown con un fiero brillo en los ojos que le recordó a Bab el que viera en los ojos de Ben cuando éste la sacudió por la pérdida de Sancho.
-Hay otros circos además del suyo en el mundo, pero yo tendré que entrenarme mucho antes de estar en condiciones de volver a ese trabajo -dijo el muchacho extendiendo y observando sus nervudos brazos con una mezcla de satisfacción y de pena.
-Has estado viviendo en la abundancia y has engordado, tunante -y el padre lo palmeó como hacía el señor Smithers con el gordo Wackford cuando lo exhibía como ejemplar de una famosa dieta-. No creas que podría levantarte como antes; sobre todo, porque yo no he recuperado las fuerzas y ambos estamos fuera de entrenamiento. Pero no me interesa. He resuelto dejar ese trabajo y asentarme en cualquier sitio por una temporada. En un lugar donde pueda ganarme el sustento -prosiguió el padre cruzándose de brazos y mirando el fuego pensativamente.
-Me preguntó si a usted no le gustaría quedarse por estos lados.


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