Bajo las Lilas (Louisa May Alcott) - pág.187
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-¡Detente!... ¡No te apresures tanto a irte!... -gritó Sam comprendiendo que si él se iba se alejaba la única probabilidad que tenía de que lo rescataran esa misma noche.
-Perfectamente - y Ben regresó dispuesto a proseguir las negociaciones.-
-Prometo no molestarte, pero tú no hables mucho de esto, ¿de acuerdo? -propuso Sam, impaciente por resolver su dilema lo antes posible.
-Ahora que pienso, creo que hay algo más. Me conviene hacer un buen trato -dijo Ben con expresión astuta-. Debes prometerme que también harás callar a Mose. El te obedece y si le dices que deje de molestarme lo hará. Si yo tuviese suficiente fuerza en los puños les haría tener la lengua quieta a los dos, pero carezco de ella, de modo que me valgo de este recurso.
-Sí, sí, yo hablaré a Mose. Ahora trae un palo y ayúdame a salir de aquí. Tengo las piernas entumecidas... -se lamentó Sam pensando que había pagado bien cara la ayuda; aunque sin dejar de admirar la inteligencia de Ben que tan buen partido había sabido sacar de su accidente.
Ben acercó un palo, pero en el preciso instante en que iba a colocarlo entre la tierra firme y el montículo se detuvo diciendo con un pícaro fulgor en la mirada:
-Aun hay que resolver una cosita más antes de ponerte a salvo. Prométeme que tampoco molestarás a las niñas., en especial a Bab y a Betty. Tú les tiras de las trenzas y a ellas les desagrada eso.
-Tampoco lo haré más. No tocaría a Bab ni que me ofrecieran un dólar: rasguña y muerde como un gato rabioso -fu¿ la amarga respuesta de Sam.
-Mejor así. Ella sabe cuidarse. Pero Betty no, y si tú llegas a tocarle la punta de un cabello, digo a todos que te encontré en el pantano llorando como un niño. Bueno, vamos; ahora... júralo -y Ben dio un fuerte golpe con el palo mojando la cara de Sam y venciendo su última resistencia.
-¡Lo juro!... ¡Lo
-Júramelo por tu vida -ordenó Ben que quería hacer el juramentó más solemne.
-¡Por mi vida te lo jura!... -prometió Sam. Y al jurar se privaba de una de sus diversiones favoritas: tirarle de las trenzas a Betty y preguntarle si estaba en casa.
-Subiré para sujetar el madero -dijo Ben y saltó al promontorio para poner varios maderos más que le permitieron llegar al tronco donde se sostenía el otro muchacho.
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