Bajo las Lilas (Louisa May Alcott) - pág.164
Indice General
|
Volver
Página 164 de 209
-Permítame, entonces, señorita. Me gustaría dirigirles unas palabras a los niños manifestó la señorita Celia obedeciendo a un repentino impulso; y adelantándose con el sombrero en la mano hizo un gracioso saludo antes de recitar la hermosa balada de Mary Howitt, "Mabel en un día de verano". Se la veía tan joven y alegre y sus ademanes eran tan sencillos y expresivos, hablaba con voz tan dulce y clara que los niños quedaron encantados como si hubiesen sido hechizados. Aprendieron la lección que quería darles esta nueva profesora y entendieron el consejo que ratificaba la última estrofa:
"Es bueno hacer todas las tareas gratas,
estar alerta y ser bondadoso.
Y es bueno tener como la pequeña Mabel
un espíritu ansioso de aprender".
Por supuesto, mientras la señorita Celia regresaba a su asiento la acompañó un caluroso aplauso, y en tanto las manos golpeaban con entusiasmo las conciencias se despertaban y más de uno lamentó sus gestos hoscos y los errores cometidos.
-Ahora cantemos -propuso la maestra. Y mientras todos se apuran a componer sus gargantas la puerta se abrió y apareció Sancho con el sombrero de Ben en la cabeza, caminando sobre las patas traseras, las delanteras cruzadas humildemente, acompañada su marcha por una voz que, desde afuera, cantaba:
Benny tenía un perrito de pelo todo blanquito; y dondequiera que iba el perrito lo seguía.
Cierta vez se fue a la escuela y entró sin pedir permiso. Todos los chicos rieron. al ver un perro...
El travieso Thorny no pudo continuar; pues una gran carcajada ahogó sus últimas palabras y la orden de Ben "¡fuera, bribón!"... obligó a Sancho a escapar corriendo sobre sus cuatro patas.
La señorita Celia procuró disculpar a su hermano frente a la maestra, quien le aseguró que la broma carecía de importancia, en tanto que la señora de Moss trataba, aunque en vario, de hacer callar a sus hijos por medio de gestos. Ellas, como los demás; no podían dejar de reír y sólo se apaciguaron cuando sonó la campanilla ordenando silencio. La hermosa dama que había recitado antes volvió a ponerse de pie y dijo con su tono cordial:
-Deseo agradecerles el hermoso momento que me han hecho pasar y espero poder gozar de otro igual muy pronto. También quiero invitarlos a todos a la reunión que haremos para festejar, el próximo sábado, el cumpleaños de nuestro querido amigo Ben.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
151
152
153
154
155
156
157
158
159
160
161
162
163
164
165
166
167
168
169
170
171
172
173
174
175
176
177
178
179
180
181
182
183
184
185
186
187
188
189
190
191
192
193
194
195
196
197
198
199
200
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-209
|