Bajo las Lilas (Louisa May Alcott) - pág.153
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Matty vivía sola con su padre, pero se sentía muy segura en la pequeña choza hecha de troncos; pues su padre nunca se apartaba del lugar. Una tarde, mientras los labradores estaban ocupados en sus campos, la campana de alarma comenzó a sonar repentinamente, era la señal que indicaba un peligro cercano razón por la cual los hombres, abandonando sus palas y hachas, corrieron hacia sus casas para proteger a sus esposas e hijos como también a sus pobres bienes. El señor Kilburn tomó la escopeta con una ruano y a su hija con la otra y corrió tan rápido como le fue posible en dirección al fuerte. Pero antes de llegar oyó alaridos de guerra y vio aparecer por el río a los pieles rojas. Comprendió que les sería imposible llegar hasta hasta el fuerte, de modo que buscó a su alrededor un sitio donde dejar a salvo a su pequeña Matty hasta que el pudiese volver a buscarla.
Era un hombre de mucho valor y sabía pelear, de manera que no quiso esconderse mientras sus vecinos necesitaran su ayuda. Pero su primer pensamiento fue dejar fuera de peligro a su hija.
En un rincón del solitario campo de pastoreo se levantaba un enorme olmo hueco y hacia allá se dirigió el granjero rápidamente. Ocultó a Matty en la oscura concavidad alrededor de la cual habían crecido algunos retoños que disimulaban el hueco.
-Hija mía: quédate hasta que yo venga a buscarte. Reza y aguarda a tu padre -dijo el hombre al separar las ramas para ver una vez más a la asustada carita que se alzaba hacia el.
-¡Vuelve pronto!... -susurró Matty y trató de sonreír valientemente cómo debía hacerlo la hija de un padre tan valeroso.
El señor Kilburn se alejó y en seguida fue hecho prisionero y llevado muy lejos. Durante muchos años nadie supo que había sido de él: si vivía aún o si había sido muerto. La gente buscó a Matty, pero creyeron que había corrido .la misma suerte que su padre y no creyeron que la volverían a ver. Muchos años después vieron llegar a un pobre hombre, andrajoso, que no era otro que el señor Kilburn quien, habiendo conseguido escapar, trataba de encontrar el camino de regreso a su casa. Lo primero que hizo fue preguntar dónde estaba Matty, pero nadie supo responderle, y cuando les contó dónde la había dejado todos sacudieron la cabeza como si lo creyeran loco.
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