Bajo las Lilas (Louisa May Alcott) - pág.140
Indice General
|
Volver
Página 140 de 209
El doctor Mann te aguarda en cualquier momento, y una vez que hayas ido, quedarás tranquilo por mucho tiempo. Vamos, mi héroe, prepárate y dile a una de las niñas que te acompañe en esta hora difícil. Lleva a Bab; a ella le gustará al paseo y te divertirá con su charla.
-¡Cómo si necesitara niñas a mi alrededor para una tontería como ésa!... respondió con presteza Thorny, encogiéndose de hombros, aunque en su interior continuara protestando, como lo haría cualquiera de nosotros en su caso.
-No llevaré a Bab por nada del mundo. Con seguridad se meterá en algún lío y echará a perder todos mis planes. Betty as mejor compañía para mí. Es una señorita formal, delicada y suave como una gatita.
-Muy bien ... Pídele permiso a la mamá y cuídala mucho. Deja que lleve su muñeca, y así se sentirá feliz en cualquier sitio que vayan. Sopla un airecito fresco. y el faetón tiene la capota puesta, de modo que no hay que temer al sol. Salgan a las tres y conduce con cuidado.
Betty se mostró encantada con la invitación, pues Thorny era una especie de príncipe* de ensueño a sus ojos, y que la llevara a hacer una excursión con él era un honor que casi la abrumaba. Bab no se sorprendió de que no la invitaran, ya que desde la pérdida de Sancho consideraba que había caído en desgracia. y se había vuelto muy humilde. Ben la dejaba sola, y eso la afligía porque ella lo admiraba y se sentía muy orgullosa cuando el muchacho aprobaba sus exhibiciones de destreza y habilidad. Lo único que le restaba era aguardar que se presentara una oportunidad para recobrar la consideración de Ben. Pero en vano se arriesgó a romperse la cabeza saltando de las más altas vigas del granero, o se mantuvo en equilibrio sobre el lomo del burrito o
saltó el portoncito de un solo brinco. Ben no le concedió ni el pre mío de una mirada o de una sonrisa o una palabra de estímulo Entonces comprendió que nada más que el retorno de Sancho restablecería la antigua amistad.
En el pecho de la fiel Betty volcaba Bab sus lamentaciones llenas de remordimientos, y a veces exclamaba apasionadamente:
-Si pudiera encontrar a Sancho y devolvérselo a Ben no me importaría darme un golpe y romperme las dos piernas.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-209
|