Bajo las Lilas (Louisa May Alcott) - pág.118
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-Pero el perro negro no tenía cola... -comenzó a decir Thorny, quien deseaba ser convencido, pero aun conservaba muchas dudas.
Ben tembló como si le doliera en carne propia lo que iba a decir:
-Pueden haberle cortado la cola...
-¡Oh, no! ... ¡No habrán sido capaces de cometer tal villanía!.
-¿Como puede haber alguien tal malvado? -gritaron Bab y Betty al mismo tiempo, horrorizadas.
-Ustedes no saben lo que son capaces de hacer esos hombres para disimular un robo y poder usar luego los animales de los cuales se apoderan -explicó Ben olvidando que alguna vez también él había pensado recurrir a esos medios para ganarse la vida.
-¿No es tu perro, entonces?... ¡Lástima!... -lamentó el italiano-. Adiós, señorita. Gracias, señorita. ¡Buenos días, buenos días!... -Y cargando al hombro organillo y mono el hombre se preparo para partir.
La señorita Celia lo detuvo un momento, el tiempo necesario para darle su dirección y rogarle le hiciese saber si encontraba al pobre Sancho en alguno de sus viajes; porque los artistas ambulantes a menudo se cruzan por los caminos. Ben y Thorny caminaron con-el y lo acompañaron hasta la esquina de la escuela, pues querían obtener más informes acerca del perro negro y su dueño. Ninguno de los dos se resignaba a dejar de lado tan pronto ese asunto.
Esa misma tarde, Thorny escribió a un primo suyo que vivía en Nueva York y suministrándole todos los antecedentes del caso, le rogó tratara de dar caza al hombre y lo vigilase. Averiguara de quién era el perro y luego diera cuenta a la policía. Algo más tranquilo después de haber enviado la carta los niños se dedicaron a aguardar ansiosamente la respuesta. Pero cuando ésta llego por fin, poco hallaron en ella que pudiera servirles de pista. El primo Horacio había cumplido sus deberes como un perfecto caballero, pero sospechaba que su contestación no iba a darles ninguna luz. El dueño del perro lanudo era considerado un individuo sospechoso, pero había contado una historia que parecía verídica acerca de como había adquirido el perro a un desconocido, luego lo había exhibido con todo éxito hasta que le fue robado. No sabía nada más del animal y el hombre aseguraba que estaba muy apenado porque el perro era extraordinariamente inteligente.
"...Le he pedido a mi veterinario que lo busque, pero el opina que deben haberlo matado junto con otros perros.
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