Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Bajo las Lilas (Louisa May Alcott)

Bajo las Lilas (Louisa May Alcott) - pág.103

Indice General | Volver

Página 103 de 209


y con disimulo y de reojo miró a dos pequeños cachorritos que salieron de un cesto y comenzaron a subir y bajar una escalera apoyándose sólo en sus patas delanteras, bailaron luego sobre sus patas traseras y realizaron una serie de cabriolas
ara gran satisfacción del público infantil.
-Si me dejaran, yo podría hacerlo mejor y dejarlos a todos boquiabiertos... -pensaba Sancho encogiéndose y volviendo
espalda a ese mundo que no lo comprendía.
-Me da pena tenerle que ordenar que se quede quieto, fíjese que él podría trabajar mejor que todos esos perros juntos. Daría cualquier cosa por poder exhibirlo como antes. La gente lo admiraba y yo me sentía orgulloso de él. Ahora está nervioso porque lo he tenido que castigar y no quiere saber nada conmigo -dijo Ben mirando con un poco de remordimiento a su ofendido camarada aunque sin decidirse todavía a pedirle disculpas.
Hubo luego varios números hípicos y Bab miraba conteniendo la respiración a la hábil amazona que conducía cuatro caballos y los obligaba a saltar aros y vallas a tal velocidad y con tanta seguridad y soltura que nadie podía imaginarse hubiera algún peligro en aquellos ejercicios. En seguida, dos niñas se echaron a volar desde un trapecio v bailaron sobre la cuerda floja, con lo que hicieron pensar a Bab que por fin había descubierto su vocación y podría responder a la pregunta´ que su madre siempre se hacía:
-No sé para qué me servirá esta hija mía. Lo único que sabe hacer son travesuras...
-Cuando vaya a casa .me arreglaré un vestido para que se parezca a ésos y le demostraré a mamá lo hermoso que es esto. Puede ser que me permita, entonces, usar pantalones rojos y dorados y trepar y saltar como estas niñas... -comenzó a maquinar el activo cerebro de Bab, muy excitado a raíz de todo lo que había visto durante ese día memorable.
Pero una pirámide de elefantes en cuya cúspide se hallaba sentado un caballero vestido con un brillante atavío, con un turbante rojo sobre la cabeza y altas botas negras consiguió hacerle olvidar ese interesante proyecto. Ese número llamó poderosamente su atención, lo mismo que la aparición de una jaula con tigres de Bengala junto con los cuales estaba encerrado un hombre quien corría el riesgo de ser devorado por las feroces fieras. Justamente en el momento en que los animales salían a la pista con paso pesado se oyó un espantoso trueno que causó gran alarma entre el público.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-209  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados