Bajo las Lilas (Louisa May Alcott) - pág.83
Indice General
|
Volver
Página 83 de 209
A la furia de confeccionar banderas siguió la de construir embarcaciones y aparejos, y Thorny, que se consideraba demasiado grande para tales juegos, hizo una flota completa para "los niños" y acepto su dirección entregándoles luego todo, a excepción del barco le guerra que con su velamen desplegado y el oficial rojo, que sobre el alcázar movía la espada, continuó adornando su habitación.
Estos preparativos los realizaban al aire libre, pues tenían que hacer un embalse en el arroyo para convertirlo en un océano donde el barco pirata de Ben, el "Rover Rojo", con la bandera negra al tope pudiera dar caza y capturar a la elegante fragata de Bab, "La Reina", mientras el "Intrépido", cargado de maderas, hacía sin tropiezos el viaje desde Kennebunleport hasta la bahía le Massachusetts. Desde su asiento, Thorny, que hacía de ingeniero jefe, dirigía su cuadrilla compuesta de un solo hombre a quien hacía cavar el foso, levantar el dique y, por fin, dejar entrar el agua hasta llenar el pretendido océano; después había que regular la pequeña compuerta para que no se rebalsara e hiciese zozobrar la bonita escuadra compuesta le barcos, botes, canoas y balsas que pronto anclaría en una de sus costas.
Cavar y chapotear en el barro y en el agua entretenía a los muchachos que continuaron en esa tarea hasta que con una serie de ruedas, molinos y cataratas artificiales transformaron lo que fuera una vez tranquilo arroyuelo en algo completamente distinto, y una ciudad industrial parecía levantarse en el pacífico rincón donde antes estaban las mojarritas y donde las ranas habían podido ensayar serenatas sin que nadie las molestara.
La señorita Celia aprobaba aquel juego le los niños, porque le gustaba que Thorny se distrajera al aire libre, ya que lo permitía la suave temperatura del mes le junio, y cuando la novelad de ese entretenimiento se hubo disipado, ella misma planeó una serie de excursiones de exploración que llenaron de alegría las almas infantiles. Como uno le ellos conocía muy bien el paraje, revistió gran interés salir una gloriosa mañana de sol con un lío de mantas y almohadones, una canasta con comida, libros e implementos para pintar, acomodados dentro del coche, partir sin rumbo fijo por las umbrosas praderas y detenerse dónde y cuándo les placía. Hicieron descubrimientos maravillosos, bautizaron muchos lugares y tuvieron, los peregrinos, toda clase de alegres aventuras.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
69
70
71
72
73
74
75
76
77
78
79
80
81
82
83
84
85
86
87
88
89
90
91
92
93
94
95
96
97
98
99
100
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-209
|