Bajo las Lilas (Louisa May Alcott) - pág.57
Indice General
|
Volver
Página 57 de 209
¿Hay alguna lámina o fotografía de esos inteligentes perros? -preguntó Ben echando una mirada al libro que la señorita Celia había dejado abierto sobre su falda. -De ellos ninguna, pero sí de otros animales. Hay también anécdotas en las que intervienen caballos que no dudo te interesarán mucho. -Y la joven hizo volver rápidamente las hojas del libro sin imaginar cuánto consuelo irían a prodigar aquellas páginas al muchacho a quien, muy ´pronto- afligiría una profunda pena.
CAPÍTULO 10
-¡Gracias, señorita! Es un hermoso libro sobre todo por las láminas, pero algunas de éstas me hacen sufrir -y Ben señaló las que representaban a un grupo de caballos en un campo de batalla. Algunos, yacían muertos en el suelo y otros levantaban la cabeza como si quisieran dirigir un postrer adiós a sus compañeros que se perdían a lo lejos entre una nube de polvo.
-Deberían detenerse a prestarles auxilio -comentó el muchacho volviendo precipitadamente la hoja para fijarse en otra lámina que mostraba a tres caballos que, muy felices hundían las patas en el pasto alto que bordeaba el arroyo adonde se acercaban a beber.
-Ese caballo negro es muy hermoso. Me parece que veo sus crines flotando al viento, y que lo oigo relinchar llamando al pequeño, de cara colorada; o que lo contemplo corriendo y saltando obstáculos para llegar pronto a la nieta y poder descansar.
-¡Cómo me gustaría montar uno de esos caballos y galopar por la pradera! exclamó Ben hamacándose en la silla como si estuviera sentado en una montura.
-Un día de estos puedes montar a Lita a ir a dar una vuelta por el campo. A ella le gustará el paseo. Podrás ensillarla con la montura de Thorny que estará aquí la semana próxima --dijo la señorita Celia contenta de que al niño le hubiese agradado el libro y de que demostrara simpatía por esos animales que ella tanto quería.
-No necesito esperar la montura. Me gusta montar en pelo. ¡Ah!... dígame, señorita: ¿era en este libro donde dijo usted que los caballos hablaban? -preguntó Ben recordando de pronto algo que la señorita Celia dijera y que lo dejara muy sorprendido.
-No. Atareada con los preparativos para el té olvidé buscarlo. Lo haré esta noche. Recuérdamelo en su oportunidad, Ben.
-¡Oh! ... También yo olvidé algo. El señor alcalde me dio esta carta para usted.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
69
70
71
72
73
74
75
76
77
78
79
80
81
82
83
84
85
86
87
88
89
90
91
92
93
94
95
96
97
98
99
100
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-209
|