Bajo las Lilas (Louisa May Alcott) - pág.41
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-¡Qué hermoso será ver la casa siempre abierta!... Podremos entrar, ver los cuadros y los libros cuantas veces queramos. Sé que podremos hacerlo porque la señorita Celia es muy buena -comenzó a decir Betty, quien prefería esas cosas a los pavos reales o a los burros.
-Tendrás que aguardar a que te inviten -indicó su madre cerrando detrás de ellas la puerta principal-. Es mejor que recojan los juguetes; a ella no le gustará verlos desparramados por el patio. Ben, si no estás muy cansado podrías pasar el rastrillo mientras yo cierro las persianas. Quiero que todo esté limpio y en orden.
Las pequeñas exhalaron gritos de aflicción y observaron con tristeza el querido "porch", las vueltas de la avenida por donde ellas acostumbraban a correr "mientras el viento silbaba en sus cabellos", como decían los libros de cuentos.
-¿Qué haremos? En el altillo hace calor, el cobertizo es muy pequeño y el patio está siempre lleno de ropas y gallinas. Tendremos que guardar nuestras cosas y no volver a jugar e lamento Bab, trágicamente.
-Quizá Ben pueda construirnos una casita en la huerta -sugirió Betty, quien creía firmemente que Ben era capaz de hacer cualquier cosa.
-No tendrá tiempo. A los muchachos no les gusta hacer casas para las muñecas rezongo Bab con gesto desconsolado terminando de recoger sus efectos y sus bienes que quedaban sin hogar.
-Ya verás cuán poco nos importará todo esto cuando lleguen cosas nuevas exclamó alegremente la pequeña Betty quien descubría un rayo de sol en medio de las nubes más negras.
CAPÍTULO 8
Como Ben no se hallaba muy cansado, comenzó la limpieza esa misma noche. Y su premura no era exagerada, ya que dentro de uno o dos días iban a llegar las cosas, para felicidad de las niñas, quienes consideraban que una mudanza era uno de los juegos más divertidos. El faetón fue lo primero que llegó, y Ben dedico todos sus momentos libres a admirarlo al mismo tiempo que, con secreta envidia, pensaba quién sería el muchacho que ocuparía el pequeño asiento trasero:, y decidió que, cuando fuera rico, viajaría en un carruaje igual que aquél y llevaría a dar-una vuelta en él a
1 En inglés, faeton se escribe phaeton, pero se pronuncia como si se escribiera con "f".
cuanto muchacho encontrase en el camino.
Luego llego la parte del mobiliario, y las niñas lanzaron exclamaciones de admiración al ver el piano, algunas sillas pequeñas y una mesa baja a la que consideraron adecuada para sus juegos.
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