Bajo las Lilas (Louisa May Alcott) - pág.31
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Aunque en su tiempo fue testigo de cosas muy divertidas. el viejo portón no había visto nunca semejantes acrobacias. Porque de todos los muchachos que se treparon a él ninguno se mantuvo como ése cabeza abajo ´sobre los capiteles de las columnas. o quedo colgado del arco por los pies, o comenzó a dar vueltas, sin parar, como una rueda, con la barra por eje, sacudiendo los pies y sosteniéndose por el mentón, o camino apoyado sobre las manos a lo largo del muro para concluir la exhibición con una pose casi aérea suspendido del gancho del farol besándose la mano y saludando al público como debía hacerlo Cupido al despedirse.
Las pequeñas aplaudieron y golpearon con los pies entusiasmadas, mientras Sancho que con toda calma había seguido el espectáculo lanzó unos ladridos de aprobación y corrió a mordisquear los pies de su amo.
-Baja y cuéntanos lo que hiciste en casa del alcalde. ¿Es muy severo? ¿Trabajaste mucho? ¿Te gusta el trabajo? -preguntó Bab cuando se hizo un poco de silencio. -Aquí arriba está más fresco -respondió Ben acomodándose mejor y abanicando su cara enrojecida con la rama que había arrancado a uno de los árboles que cerca de él perfumaban el aire.
-Hice de todo un poco. El anciano caballero no es malo: por el contrario, simpaticé con él en seguida. Me dio una moneda. Odio en cambio a "Pelo de Zanahoria". Jura como un carrero. Me tiró con un leño... ¡Ya me las pagará!
Metió la mano en el bolsillo para sacar la reluciente moneda y al encontrar también la página rota recordó la ansiedad de saber que le asaltara esa mañana.
-¡Eh! ¡Miren ustedes! ¿Qué están por hacer estos hombres? La tinta ha estropeado la lámina y es imposible leer lo que dice aquí abajo. ¿Quieren explicarme lo que significa? Llévasela, Sancho.
El perro recogió la hoja que descendía volando y sujetándola cuidadosamente con los dientes la dejó a los pies de las niñas y luego se sentó frente a ellas con aire de profundo interés. Bab y Betty la tomaron y juntas y en alta voz se pusieron a leer, mientras Ben se inclinaba para escuchar y aprender.
-"Clareaba el día cuando divisaron tierra. Parecía un hermoso país. Se veían llores maravillosas y árboles gigantescos cuyas hojas y frutos eran desconocidos para ellos. Por la playa corrían hombres desnudos, de piel cobriza que miraban asombrados los barcos de los españoles.
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