Bajo las Lilas (Louisa May Alcott) - pág.28
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-Te probaremos como cuidador de vacas. El peón te indicará adónde debes llevarlas y te dará algún otro trabajito para que hagas durante el día. Así sabremos para qué sirves, y por la noche se lo diré a usted, señora Moss. El niño podrá dormir en su casa. ¿verdad?
-Desde luego. Continuará en casa y vendrá a trabajar si así lo desea. Yo me ocuparé de ´que no sea una carga para nadie -respondió la señora Moss.
-Y yo procuraré descubrir el paradero de tu padre, muchacho. Mientras tanto pórtate bien para que podamos darle buenos informes de ti cuando venga en tu busca manifestó el señor alcalde haciendo un gesto de advertencia con el índice.
-Gracias, señor. Le obedeceré. Estoy seguro de que papá vendrá tan pronto como le avisen, si no está enfermo o se ha perdido -murmuró Ben al mismo tiempo que para sus adentros se felicitaba de no haber hecho nada que lo hiciera temblar delante de aquel dedo.
En ese momento, un irlandés pelirrojo apareció en el vano de la puerta, el cual, mientras escuchaba las órdenes que comenzó a darle el juez, echó al muchacho una mirada de poca simpatía.
-Pat, este niño quiere trabajar. Llevará las vacas al prado y las traerá de regreso. Haz que se ocupe de algunas tareas livianas y comunícame cómo se comporta.
-Sí, señoría... Vamos, muchacho, ya te indicaré qué es lo que debes hacer -exclamó Pat. Y Ben, después de despedirse con un ligero adiós de la señora Moss, lo siguió con la secreta intención de jugarle una mala pasada para vengarse de lo mal que lo recibiera.
Pero olvidó por completo la existencia de Pat en cuanto divisó en el patio a "Duque de Wellington", el caballo, al que llamaban así por su nariz. Si Ben hubiese leído a Shakespeare habría exclamado
-¡Un caballo! ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!... -porque eso era lo que clamaba su corazón. Echó a correr adonde se hallaba el majestuoso animal. "Duke" paró las orejas y movió la cola con enojo, pero Ben lo miró ´a los ojos, le dio un amistoso golpecito en la nariz e hizo un particular sonido con la boca que tranquilizó al animal.
-Te pateará si lo sigues molestando. Déjalo y ocúpate de las vacas como lo ordenó su señoría -ordenó Pat quien respetaba en público a "Duke", pero lo castigaba brutalmente en privado.
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