Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La caza del Snark (Lewis Carroll)

La caza del Snark (Lewis Carroll) - pág.13

Indice General | Volver

Página 13 de 14




El juez se marchó del tribunal, con aspecto de profundo disgusto,
pero el snark, aunque un poco consternado,
como era el abogado encargado de la defensa,
siguió hasta el final cantando.

Esto soñó el abogado, mientras el canto parecía
hacerse más audible a cada momento, hasta que le despertó el tañer de una furiosa campana que el capitán tocaba a su oído.
ESPASMO VII

EL DESTINO DEL BANQUERO
Lo buscaron con dedales, con cuidado lo buscaron,
lo persiguieron con tenedores y esperanza,
con acciones del ferrocarril lo amenazaron
y lo hechizaron con sonrisas y jabón.

Y el banquero, movido por un coraje tan novedoso
que fue objeto de comentario general,
salió como un loco hasta perderle de vista,
en su empeño por cazar el snark.

Pero mientras lo buscaba con dedales y cuidado,
un bandersnatch rápidamente se le acercó
y capturó al banquero, que de miedo chilló,
porque sabía que era inútil tratar de escapar.

Le ofreció un gran descuento, también le ofreció un cheque
(pagadero "al portador") por valor de más de siete libras,
pero el bandersnatch solamente estiró el cuello
y agarró de nuevo al banquero.

Sin descanso y sin pausa, mientras esas mandíbulas
no dejaban de chasquear alrededor,
se escapó, saltó, forcejeó y se desplomó,
hasta que, de un desmayo, al suelo cayó.

El bandersnatch se marchó mientras los otros venían,
atraídos por el grito de miedo,
y el capitán observó: "¡Es lo que me temía!"
Y solemnemente su campana tocó.

Tenía la cara negra y ellos apenas pudieron imaginar
el más mínimo parecido con lo que había sido antes,
porque tan grande era su miedo que su chaleco se había puesto blanco.
¡Algo realmente digno de ver!

Para horror de todos los que estaban presentes ese día,
se irguió vestido de etiqueta,
y por medio de muecas sin sentido procuró decir
lo que su lengua nunca más podría

Se hundió en una silla, pasándose las manos por el pelo, y cantaba las más mísvolas canciones,
palabras que por necias demostraban su locura,
mientras hacía sonar dos huesos.

"¡Dejadlo a su suerte.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 >>>


Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados