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La caza del Snark (Lewis Carroll) - pág.4

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Navegar era siempre un arte muy difícil, aunque fuese con un barro y una sola campana, por tanto se temía que debía negarse a contratar a otro.
Lo mejor que podía hacer el castor era, sin duda, buscarse un abrigo de segunda mano a prueba de cuchillos. Eso le aconsejó el panadero, y después debería asegurar su vida en una compañía respetable
Esto le sugirió el banquero, quien se ofreció a alquilarle (en buenas condiciones), o a venderle, dos excelentes pólizas: una contra el fuego y otra contra los daños producidos por el granizo.
Sin embargo, todavía, desde ese triste día, pase por donde pase el carnicero, el castor mira hacia otro lado y se muestra inexplicablemente reservado.
ESPASMO II

EL DISCURSO DEL CAPITÁN
Al mismísimo capitán todos ponían por las nubes.
¡Qué porte, qué naturalidad y qué gracia!
¡Qué solemnidad, también! ¡Cualquiera podía ver que era un hombre sabio,
con sólo mirarle a la cara!

Había comprado un gran mapa del mar,
sin un solo vestigio de tierra.
Y toda la tripulación estaba encantada, al ver que era
un mapa comprensible para ellos.

"¿Qué utilidad tienen el Ecuador, el Polo Norte y las zonas de Mercator,
los Trópicos y las líneas de los Meridianos?"
Así decía el capitán. Y la tripulación contestaba:
"¡Son solamente signos convencionales!"

"Otros mapas tienen formas, con las islas y los cabos,
pero nosotros debemos agradecer a nuestro valiente capitán
(así hablaba la tripulación) que nos haya comprado el mejor...
¡un perfecto y absoluto mapa blanco!"

Esto era maravilloso, sin duda, pero pronto averiguaron
que el capitán, al que ellos tenían en tan buena estima, sólo tenía una idea para cruzar el océano,
y ésta era tocar su campana.

Era pensativo y serio, pero las ordenes que daba
eran suficientes para desorientar a la tripulación.
Cuando gritaba "¡Girad a estribor, pero dejad la proa a babor!",
¿qué diablos podía hacer el timonel?

Entonces el bauprés y el timón se confundían en ocasiones,
algo que, como decía el capitán,
ocurre frecuentemente en climas tropicales,
cuando una nave está, por decirlo así, "snarkada".

Pero el fallo principal ocurrió durante la navegación,
y el capitán, perplejo y afligido,


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