A través del espejo (Lewis Carroll) - pág.65
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-Ninguno que valga la pena de mencionar -repuso el caballero, como si no le importara quebrarse dos o tres-. El gran arte de la equitación, como estaba diciendo..., estriba en mantenerse adecuadamente en equilibrio. De esta manera en que voy a demostrar...
Dejó caer las riendas y extendió ambos brazos para mostrarle a Alicia lo que quería decir, y esta vez se cayó cuán largo era y de espaldas bajo las patas del caballo.
-¡Práctica más que suficiente! -continuaba repitiendo todo el tiempo, mientras Alicia le ayudaba a ponerse en pie-. ¡Práctica más que suficiente!
-¡Esto ya pasa de la raya! -gritó Alicia perdiendo esta vez toda su paciencia-. ¡Lo que usted debiera de tener es un caballo de madera con ruedas! ¡Eso es lo que necesita usted!
-¿Es que ese género equino cabalga con suavidad? -le preguntó el caballero con un tono que revelaba su gran interés; y se agarró firmemente al cuello de su caballo justo a tiempo para salvarse de una nueva y ridícula caída.
-¡Mucho más suavemente que un caballo de carne y hueso! exclamó Alicia dando un pequeño chillido de la risa que le estaba dando todo ello, a pesar de los esfuerzos que hacia por contenerla.
-Voy a conseguirme uno -se dijo pensativo el caballero- uno o dos..., ¡varios!
Después de esto, se produjo un corto silencio y luego el caballero rompió de nuevo a hablar.
-Tengo un considerable talento para inventar cosas. Y no sé si habrás observado que la última vez que me levantaste del suelo estaba así como algo preocupado...
-Desde luego, me pareció que había puesto una cara bastante seria -aseguró Alicia.
-Bueno, es que precisamente entonces estaba inventando una nueva manera para pasar por encima de una cerca..., ¿te gustaría saber cómo?
-Me gustaría muchísimo -asintió cortésmente Alicia.
-Te diré cómo se me ocurrió la idea -dijo el caballero. -Verás: me dije a mi mismo: «la única dificultad está en los pies, pues la cabeza ya está de por sí por encima». Así pues, primero coloco la cabeza por encima de la cerca ..., y así queda asegurada ésta a suficiente altura..,, y luego me pongo cabeza abajo..., y entonces son los pies los que quedan a suficiente altura, como verás..., y de esta forma, ¡paso la cerca! ¿Comprendes?
-Sí, supongo que lograría pasar la cerca después de esa operación - asintió Alicia pensativamente- pero, ¿no cree usted que resulta algo difícil de ejecutar?
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