Alicia en el país de las maravillas (Lewis Carroll) - pág.60
Indice General
|
Volver
Página 60 de 68
-Me parece que fue el catorce de marzo.
-El quince -dijo la Liebre de Marzo.
-El dieciséis -dijo el Lirón.
-Anotad todo esto -ordenó el Rey al jurado.
Y los miembros del jurado se apresuraron a escribir las tres fechas en sus pizarras, y después sumaron las tres cifras y redujeron el resultado a chelines y peniques.
-Quítate tu sombrero -ordenó el Rey al Sombrerero.
-No es mío, Majestad -dijo el Sombrero.
-¡Sombrero robado! -exclamó el Rey, volviéndose hacia los miembros del jurado, que inmediatamente tomaron nota del hecho.
-Los tengo para vender -añadió el Sombrerero como explicación-. Ninguno es mío. Soy sombrerero.
Al llegar a este punto, la Reina se caló los anteojos y empezó a examinar severamente al Sombrerero, que se puso pálido y se echó a temblar.
-Di lo que tengas que declarar -exigió el Rey-, y no te pongas nervioso, o te hago ejecutar en el acto.
Esto no pareció animar al testigo en absoluto: se apoyaba ora sobre un pie ora sobre el otro, miraba inquieto a la Reina, y era tal su confusión que dio un tremendo mordisco a la taza de té creyendo que se trataba del pan con mantequilla.
En este preciso momento Alicia experimentó una sensación muy extraña, que la desconcertó terriblemente hasta que comprendió lo que era: había vuelto a empezar a crecer. Al principio pensó que debía levantarse y abandonar la sala, pero lo pensó mejor y decidió quedarse donde estaba mientras su tamaño se lo permitiera.
-Haz el favor de no empujar tanto -dijo el Lirón, que estaba sentado a su lado-. Apenas puedo respirar.
-No puedo evitarlo -contestó humildemente Alicia-. Estoy creciendo.
-No tienes ningún derecho a crecer aquí -dijo el Lirón.
-No digas tonterías -replicó Alicia con más brío-. De sobra sabes que también tú creces.
-Sí, pero yo crezco a un ritmo razonable -dijo el Lirón-, y no de esta manera grotesca.
Se levantó con aire digno y fue a situarse al otro extremo de la sala.
Durante todo este tiempo, la Reina no le había quitado los ojos de encima al Sombrerero, y, justo en el momento en que el Lirón cruzaba la sala, ordenó a uno de los ujieres de la corte:
-¡Tráeme la lista de los cantantes del último concierto!
Lo que produjo en el Sombrerero tal ataque de temblor que las botas se le salieron de los pies.
-Di lo que tengas que declarar -repitió el Rey muy enfadado-, o te hago ejecutar ahora mismo, estés nervioso o no lo estés.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
>>>
Páginas
1-50
51-68
|