Alicia en el país de las maravillas (Lewis Carroll) - pág.12
Indice General
|
Volver
Página 12 de 68
Alicia abrió la marcha y todo el grupo nadó hacia la orilla.
Capítulo 3 - UNA CARRERA LOCA Y UNA LARGA HISTORIAUNA CARRERA LOCA Y UNA LARGA HISTORIA
El grupo que se reunió en la orilla tenía un aspecto realmente extraño: los pájaros con las plumas sucias, los otros animales con el pelo pegado al cuerpo, y todos calados hasta los huesos, malhumorados e incómodos.
Lo primero era, naturalmente, discurrir el modo de secarse: lo discutieron entre ellos, y a los pocos minutos a Alicia le parecía de lo más natural encontrarse en aquella reunión y hablar familiarmente con los animales, como si los conociera de toda la vida. Sostuvo incluso una larga discusión con el Loro, que terminó poniéndose muy tozudo y sin querer decir otra cosa que «soy más viejo que tú, y tengo que saberlo mejor». Y como Alicia se negó a darse por vencida sin saber antes la edad del Loro, y el Loro se negó rotundamente a confesar su edad, ahí acabó la conversación.
Por fin el Ratón, que parecía gozar de cierta autoridad dentro del grupo, les gritó:
-¡Sentaos todos y escuchadme! ¡Os aseguro que voy a dejaros secos en un santiamén!
Todos se sentaron pues, formando un amplio círculo, con el Ratón en medio.
Alicia mantenía los ojos ansiosamente fijos en él, porque estaba segura de que iba a pescar un resfriado de aúpa si no se secaba en seguida.
-¡Ejem! -carraspeó el Ratón con aires de importancia-, ¿Estáis preparados? Esta es la historia más árida y por tanto más seca que conozco. ¡Silencio todos, por favor! «Guillermo el Conquistador, cuya causa era apoyada por el Papa, fue aceptado muy pronto por los ingleses, que necesitaban un jefe y estaban ha tiempo acostumbrados a usurpaciones y conquistas. Edwindo Y Morcaro, duques de Mercia y Northumbría...»
-¡Uf! -graznó el Loro, con un escalofrío.
-Con perdón -dijo el Ratón, frunciendo el ceño, pero con mucha cortesía-.
¿Decía usted algo?
-¡Yo no! -se apresuró a responder el Loro.
-Pues me lo había parecido -dijo el Ratón-. Continúo. «Edwindo y Morcaro, duques de Mercia y Northumbría, se pusieron a su favor, e incluso Stigandio, el patriótico arzobispo de Canterbury, lo encontró conveniente...»-¿Encontró qué? -preguntó el Pato.
-Encontrólo -repuso el Ratón un poco enfadado-. Desde luego, usted sabe lo que lo quiere decir.
-¡Claro que sé lo que quiere decir! -refunfuñó el Pato-. Cuando yo encuentro algo es casi siempre una rana o un gusano.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-68
|