Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Mujercitas (Louisa May Alcott)

Mujercitas (Louisa May Alcott) - pág.46

Indice General | Volver

Página 46 de 198



-¡Oh, esto me hace mucho bien! ¡Siga, siga, haga el favor! -dijo retirando la cara del almohadón, colorada y resplandeciente de alegría.
Muy satisfecha de su éxito, Jo siguió, efectivamente, y habló de sus juegos y proyectos, de sus es­peranzas y temores por su padre y los acontecimientos más interesantes del mundo pequeño en el cual se movían las hermanas. Después se pusieron a hablar de libros, y Jo descubrió con placer que Laurie los amaba tanto como ella y había leído aún más.
-Si le gustan tanto, bajemos para que vea los nuestros. Mi abuelo está fuera, no tema -dijo Laurie.
-Yo no tengo miedo de nada -respondió Jo, sacudiendo la cabeza.
- ¡Lo creo! -contestó el chico, mirándola con admiración aunque pensando que no le faltarían razo­nes para tener miedo del viejo caballero si se encontraba con él en algunos momentos de mal humor.
Como toda la casa estaba muy templada, Laurie llevó a Jo de sala en sala, dejándola examinar cualquier cosa que le llamara la atención, hasta que llegaron a la biblioteca, donde ella dio unas cuantas palmadas y saltos, como solía hacer cuando se entusiasmaba. La biblioteca estaba atestada de libros, y había también cuadros y estatuas, vitrinas encantadoras llenas de monedas y curiosidades, butacas que invitaban al descanso, mesas raras y figuras de bronce, y, lo mejor de todo, una chimenea abierta, en­cuadrada por curiosos azulejos.
-¡Qué riqueza! -suspiró Jo, dejándose caer en una butaca tapizada de terciopelo y mirando a su al­rededor con intensa satisfacción -. Theodore Laurence, debería usted ser el chico más feliz del mundo ­agregó, gravemente.
-Un chico no puede vivir y alimentarse de libros -dijo Laurie, sentándose sobre una mesa de en­frente. Antes de que pudiera agregar más sonó una campana, y Jo dio un salto, exclamando alarmada:
- ¡Ay de mí! ¡Es su abuelo! -Bueno, ¿y qué importa? ¿Usted no tiene miedo de nada, verdad? -respondió el chico, con aire de picardía.
-Creo que le tengo un poquito de miedo, pero no sé por qué. Mamá me dio permiso para venir, y no creo que usted se haya empeorado por mi visita -dijo Jo, dominándose, aunque tenía los ojos clavados en la puerta. -Al contrario, me ha hecho mucho bien, y le estoy muy agradecido; pero temo que usted se haya cansado de hablarme; es tan agradable, que no me resignaba a parar -repuso Laurie sinceramente.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-198  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados