Los Muchachos de Jo (Louisa May Alcott) - pág.17
Indice General
|
Volver
Página 17 de 145
Y tirando el delantal que llevaba puesto, salió de la habitación, llevándose con ella la luz y la alegría.
-Me alegro que le hayas hablado así, porque esta muchacha le tiene tal afición al estudio, que no saldría de aquí en todo el santo día; algo de culpa tengo yo, pues me resulta tan simpático este trabajo, que muchas veces me olvido de echarla fuera -dijo Amy dando un suspiro, mientras cubría con una toalla mojada el muñeco de barro que modelaba Bess.
-Yo creo que esta ambición de nuestros hijos, este vehemente deseo de ser algo, es una de las cosas más hermosas de la vida; pero recuerdo muy bien, como si lo estuviera oyendo, lo que una vez le dijo mamá a Meg; los padres deberían repartirse la educación de los hijos y de las hijas; así es -dijo Amy-que yo procuraré que Bess deje el barro, y tú te cuidarás de inclinar a los chicos a lo que conviene que sigan.
-Sí, pero resultará una cosa: que cada uno los inclinaremos a lo que a nosotros nos gusta; tú tienes tus chifladuras por la pintura y la escultura, y desearías que todos fueran pintores y escultores, y yo, en cambio, la tengo por la música; así es que lo mejor es que cada uno siga sus inclinaciones -dijo Laurie sonriéndose, después de meditar un momento la proposición de su mujer.
-No, lo que podéis hacer es repartiros a vuestra hija entre los dos, y cada uno procurar sacar el mejor partido posible de la parte que le toque -dijo Jo de pronto, con su acostumbrada jovialidad.
-Así lo haremos - contestaron los esposos riéndose al recordar lo que la proposición de Jo les traía a la memoria.
-¡Cuidado, que nos divertíamos de chicas en las ramas del añoso manzano! No ha habido después ningún caballo real que me haya proporcionado la alegría ni el ejercicio gimnástico que me proporcionaron las ramas del manzano, que nos las queríamos dividir para montar siempre en las mismas -dijo Amy asomándose a la ventana para contemplar el antiguo jardín de su casa y ver a las muchachas jugando en él.
-¡Y lo que nos reíamos con aquellas botazas que yo me ponía para subir al árbol! - dijo Jo, recordando con alegría sus travesuras de chica -. Las muchachas han acabado de romperlas.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-145
|