El mantel de Tabby (Louisa May Alcott) - pág.11
Indice General
|
Volver
Página 11 de 14
Al doctor Lee lo confinaron en su propia granja, so pena de ser fusilado si la abandonaba, y la propiedad de Daniel Bliss fue confiscada por el gobierno. Algunos objetos se vendieron en subasta, y el capitán Brown compró el hermoso mantel, que regaló a Tabby, diciéndole con entusiasmo:
-Toma, hija mía; te pertenece y bien puedes enorgullecerte de él, pues gracias a tu inteligencia, a tus ojos y oídos penetrantes, no nos tomaron por sorpresa, sino que enviamos a los casacas rojas de vuelta, más pronto de lo que vinieron. Y en efecto, Tabby, orgullosa, lo conservó con cuidado, lo exhibió con inmensa satisfacción cada vez que contaba la historia, e hiló con afán para tener un juego de servilletas que lo acompañara. Cubrió la mesa cuando se sirvió su cena de casamiento; fue utilizado en el bautismo de su primer hijo, y durante muchas cenas de Acción de Gracias y de Navidad a través de los años felices de su vida de casada.
Después lo guardaron sus hijas, como reliquia de la juventud de su madre, y mucho después de su muerte, el gastado mantel siguió apareciendo en grandes ocasiones, hasta quedar tan usado que sólo se lo pudo guardar cuidadosamente, a fin de ilustrar la historia tan orgullosamente contada por los nietos, que hallaban difícil creer que esa débil anciana de noventa años pudiera ser la vivaz muchachita que con tanto ánimo jugara su pequeño papel en la Revolución.
En mil ochocientos sesenta y uno, el mantel de Tabby vio otra guerra y tuvo un fin honorable. Cuando se convocó a los hombres, Concord respondió "¡Presente!" y envió un grupo numeroso, bajo las órdenes de otro valiente coronel Prescott. Barretts, Hosmers, Melvins, Browns y Wheelers se plantaron lado a lado, tal como sus abuelos enfrentaron a los ingleses en una época anterior. Las madres dijeron "¡Ve, hijo mío!" con la misma bravura de antes; hermanas y novias sonrieron con los ojos húmedos, cuando los jóvenes de uniforme azul partieron, alentados por otro noble Emerson. Más de uno de los descendientes de Tabby marcharon ; unos como combatientes, otros como enfermeros, y durante cuatro largos años el antiguo pueblo trabajó y aguardó, esperó y oró, enterrando a los queridos muchachos que regresaban muertos, cuidando a quienes volvían trayendo honrosas heridas, y enviando a otros para guarnecer las brechas abiertas por las espantosas batallas que asolaron al Norte y al Sur.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
>>>
|