Hombrecitos (Louisa May Alcott) - pág.44
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-¡Muchísimo! Haz la prueba-respondió papá Bhaer, y se alejó cantando y dando golpecitos, como si fuera un pájaro carpintero.
-Pon un poquito de sosa en la crema, y cuando se hinche añade la harina, mézclalo bien, adicionando la manteca y fríelo en la sartén, sin quitarlo hasta que yo vuelva -ordenó mamá Bhaer al salir.
La cocinerita hizo concienzudamente la mezcla y puso un poco de masa a freír, maravillándose al ver que la masa se trocaba, como por arte mágico, en hinchada flor de sartén. Medio-Brooke se relamió de gusto. La primera flor sartenil resultó pegada y chamuscada, porque Daisy se olvidó de poner la manteca. Después, cuando la omisión quedó subsanada, todo marchó a pedir de boca.
-Opino que con jarabe estará mejor que con azúcar -insinuó Medio-Brooke, terminando de poner la mesa.
-Pues anda y pídele un poco de jarabe a Asia -dispuso Daisy, yendo a lavarse las manos a la habitación inmediata.
La comidita resultó deliciosa; la tetera sólo se volcó tres veces, y el jarro de leche, una; las flores flotaban en el jarabe y las tostadas sabían a costillas, por haberse empleado para prepararlas las mismas parrillas
que para el almuerzo.
Medio-Brooke se desentendió de tales minucias, y engulló
vorazmente, mientras Daisy, rodeada de sus muñecas, planeaba
banquetes fastuosísimos.
-¿Han pasado bien el rato? -preguntó la tía Jo, entrando con Teddy en brazos.
-Admirablemente, estoy deseoso de que se repita pronto -afirmó Medio-Brooke.
-Temo que hayas comido demasiado.
-No; no he tomado más que lo que Daisy me ha servido.
-Tía-observó graciosamente la niña-, ya he procurado no atracarlo para que no sufra indigestión.
-Bueno, y ¿les gusta el nuevo juguete?...
-Muchísimo -dijo gravemente Medio-Brooke.
-¡No hay mejor juguete en el mundo! -afirmó Daisy, preparándose a fregar tazas y vasos-. Desearía que todos tuvieran una cocinita tan encantadora como la mía.
-Este juguete debe tener un nombre especial -insistió Medio-Brooke, chupándose los dedos llenos de jarabe.
-Lo tiene -exclamó la tía Jo.
-¿Cuál es?... -preguntaron a un tiempo, con tanta curiosidad como entusiasmo, los hermanos.
-Creo que debemos llamarle "las marmitas" -indicó mamá Bhaer, sonriendo y alejándose.
CAPÍTULO 6
-Señora, ¿puedo hablar con usted un momento, de algo muy importante?
-preguntó Nat, asomando la cabeza a la puerta de la habitación de mamá Bhaer.
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