Hombrecitos (Louisa May Alcott) - pág.34
Indice General
|
Volver
Página 34 de 174
-Estoy cansada de jugar sola -advirtió tristemente Daisy.
-Jugaré contigo un rato, aun cuando estoy atareada arreglándolo todo para ir a la ciudad. Te llevaré conmigo, verás a la abuelita y, si quieres, te quedarás con ella.
-Me agradará verla y ver a Josy, pero si me lo permites, volveré contigo; Medio-Brooke me extrañaría, y, además, estoy contentísima viviendo a tu lado.
-¿No sabes acomodarte a vivir lejos de tu hermano?...
-No, querida tía; como somos gemelos, nos queremos muchísimo afirmó Daisy, con cierto orgullo.
-Bueno, ¿en qué vas a entretenerte mientras acabo de colocar esta ropa blanca en el armario?...
-No sé; estoy harta de muñecas; desearía un juguete nuevo.
-Ahora veo que no te has asomado por la cocina a ver lo que Asia prepara para el almuerzo.
-Me asomaré y lo veré, si es que Asia no está de mal humor murmuró Daisy alejándose lentamente en dirección a los fogones, donde la negra cocinera era reina absoluta.
Cinco minutos después regresó Daisy contentísima, empuñando un trozo de masa y con una mancha de harina en la nariz.
-Tía, vamos a amasar y a hacer bollos y empanadas. Asia está satisfecha y lo permite, ¿vamos allá?...
-Sí, hijita; ve enhorabuena, y quédate allí cuanto gustes.
Daisy marchóse precipitadamente y su tía se quedó pensando y tratando de idear algún juguete nuevo. De repente sonrió, cerró el armario y dijo:
-Lo haré, suponiendo que sea posible.
Nadie, durante aquel día, se enteró del proyecto de mamá Bhaer; cuando le anunció a Daisy que iba a comprarle un juguete nuevo, la niña se excitó, y mientras iban camino de la ciudad la acosó a preguntas, sin conseguir respuesta que le permitiera adivinar la clase de objeto de que iba a ser dueña. Quedóse Daisy acompañando a la abuela y jugando con Josy mientras la tía Jo iba de compras. Cuando volvió cargada de paquetes, que fueron acomodados en el ómnibus, la niña se hallaba tan dominada por la curiosidad, que manifestó deseos de regresar inmediatamente a Plumfield. Pero la tía Jo no tenía prisa, y se entretuvo charlando con la abuela, refiriéndole dichos y hechos de los niños, y acariciando a Josy.
Indudablemente, sin que Daisy se diera cuenta, la tía Jo contó ala abuela el secreto, porque cuando la buena señora le puso el sombrerito y le dio el beso de despedida, le dijo:
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-174
|