Hombrecitos (Louisa May Alcott) - pág.24
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.. -preguntó Nat.
-Es Cristo, el hombre bueno, que da su bendición a los pequeños. ¿Tú no sabes nada de Cristo? -inquirió asombrado Medio-Brooke.
-No mucho, pero me gustaría saber; Cristo parece ser muy bueno contestó Nat.
-Yo sé mucho de Cristo Nuestro Señor, y me gusta muchísimo, porque es verdad cuanto sé.
-¿Quién te lo enseñó?
-Mi abuelita, que "sabe de todo" y cuenta los mejores cuentos del mundo. Cuando era pequeño agarraba sus librotes para hacer casas, puentes y cuarteles.
-¿Ya no eres pequeño? -preguntó respetuosamente Nat. -Tengo más de diez años.
-Sabrás muchas cosas, ¿verdad?...
-Sí, como tengo la cabeza gorda y abuelito dice que hay que llenarla, meto en ella todo lo que puedo aprender.
Nat rompió a reír y luego exclamó:
-Haz el favor de continuar.
-Un día me encontré un libro muy bonito y quise jugar con él, pero el abuelo me dijo que no jugase con aquel libro, me enseñó las estampas y me las explicó. Me entusiasmó mucho lo queme contó de José y de sus hermanos, que eran malísimos y de las ranas que salían del mar, y de Moisés chiquirritito en el agua, y de otras cosas muy bonitas; pero lo que más me gustaba era lo referente al hombre bueno, y tantas veces hice que el abuelo me lo contara que lo aprendí de memoria, y, entonces, para que no se me olvidara, el abuelito me regaló este cuadro; lo trajeron aquí una vez que me enfermé, y lo dejé para que puedan verlo otros chicos cuando estén enfermos.
-¿Era rico Cristo?
-¡Qué, no! Había nacido en un pesebre, y era tan pobre que cuando fue mayor no tenía ni casa donde vivir ni más comida que la que la gente le daba, y El iba predicando a todos y tratando de que todos fueran buenos, hasta que hombres perversos lo mataron.
-¿Porqué?
-Mira, voy a contarte todo lo que yo sé; tía Jo no se incomodará-y así diciendo, Medio-Brooke se sentó en el borde de la cama inmediata a la de Nat, satisfecho de poder narrar su historia favorita a un oyente tan atento.
Hummel asomó por el dormitorio, y al ver lo que ocurría deslizóse sin ruido en busca de mamá Bhaer, diciéndole emocionada:
-¿Quiere usted, señora, contemplar un espectáculo bellísimo?.
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