Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Hombrecitos (Louisa May Alcott)

Hombrecitos (Louisa May Alcott) - pág.11

Indice General | Volver

Página 11 de 174



En aquella ocasión, Dick dijo, sollozando, a su atormentador:
-Dios no ve mi deformidad, porque tengo en el alma la rectitud que falta a mi cuerpo.
Los señores Bhaer fomentaron esta creencia y le indujeron a creer que las gentes le amaban por su belleza de alma y que si se fijaban en el cuerpo era para compadecerlo.
Jack Ford, muchacho vivo y astuto, había sido enviado a esta escuela por ser barata. Para muchos la astucia de Jack será motivo de elogio; mas para el señor Bhaer esta astucia y el amor al dinero, característico de este niño, representaban defectos más grandes que la tartamudez de Dolly o la gibosidad de Dick.
Ned Barker era un zanquilargo, atolondrado y alborotador; había cumplido catorce años. Lo apodaban "Barullo", porque todo lo echaba a rodar.
Constantemente bravuconeaba, sin que sus alardes de bravo pasasen del dicho al hecho; no se distinguía por valiente y sí por acusón. Fanfarrón ante los pequeños y adulador ante los mayores, Barullo, sin ser malo, era materia fácil para el mal.
George Cile, "Zampa-bollos", había sido pésimamente educado por una madre débil que lo atracaba de golosinas hasta que lo hizo enfermar, y entonces lo creyó muy delicado para el estudio, con lo cual el chico, a los diez años, era paliducho, tristón, malhumorado, fofo de carnes y dado a la holganza. Un amigo de la familia aconsejó que lo enviasen a Plumfield. La curación fue completa; allí comió pocos dulces, paseó mucho y fue cobrando tal afición a estudiar, que su madre creyó que los señores Bhaer eran milagreros.
Billy Ward era lo que los escoceses llaman tiernamente "un inocente"; tenía diez años y parecía un niño de seis. Había sido inteligentísimo, pero su padre lo obligó a un trabajo enorme, haciéndole estudiar seis horas diarias. El pequeño, incapaz de soportar aquellos atracones de ciencia, cayó enfermo con fiebre y, cuando dejó el lecho, el cerebro, resentido, quedó como una pizarra sobre la que se ha pasado una esponja. Dura fue la lección para el imprudente padre; no pudo sufrir la casi idiotez del hijo en quien tantas esperanzas cifrara, y lo envió a Plumfield, sin fiar en curarlo, mas con la certidumbre de que lo tratarían con afecto. Tan dócil como inofensivo era Billy; apenaba verlo como buscando a tientas el perdido conocimiento que tan caro le costara conseguir.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-174  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados