Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El estandarte de Beaumanoir (Louisa May Alcott)

El estandarte de Beaumanoir (Louisa May Alcott) - pág.3

Indice General | Volver

Página 3 de 15


-¡Ah!, si me encomendaran tal tarea, aprendería de buena gana, para ser una amiga más adecuada para ti -manifestó la muchacha, volviendo con actitud reverente las hojas del libro que no sabía leer.
-Eso no hace falta ... Me gustas como eres, y por mi fe, dudo de tu disposición, porque la última vez que hice de tutor y te dejé que deletrearas la linda leyenda de San Coventino y su pececito, te hallé profundamente dormida, con el libro santo en el suelo -río Gastón, con gran satisfacción al desquitarse de su consejera.
Ella también río al responder:
-Mi tutor no debería haberme abandonado para ir a jugar con sus perros. Yo soporté mi castigo mejor que tú, sin escapar... Bueno; ahora alegrémonos. ¿Hablarás tú, o cantaré yo, mientras tú descansas tu cabeza acalorada y sueñas con caballos, y sabuesos, y la caza del jabalí salvaje? -agregó Yvonne, al tiempo que alisaba los rizos dispersos sobre el césped, con mano tan suave como si fuera la de una dama, y no la de una campesina, áspera por el duro trabajo.
-Como todavía no puedo hacer el papel de hombre, entretenme como a un niño con los cuentos que solía contar tu padre, mientras en las noches de invierno mirábamos arder las fogatas. Hace mucho que no oigo ninguno, y no me canso jamás de oír hablar de las hazañas que algún día me propongo igualar o sobrepasar.
-Déjame pensar un poco para recordar tus favoritos, y mientras tanto escucha a las abejas del sauce, que te dan un buen ejemplo, perezoso -sugirió Yvonne, mientras desplegaba un tosco delantal para que él apoyara la cabeza y se revolvía el cerebro en busca de cuentos para entretenerla.
Su padre era el guardabosque del conde, y cuando dieciséis años atrás murió la condesa, dejando a un bebé de un mes, la buena doña Gillián recibió al niño sin madre y lo crió junto con su propia hija, tan leal y cariñosamente, que el conde jamás olvidó tan fiel servicio. Cuando eran bebés, los dos durmieron en una sola cuna; cuando niños, jugaron y disputaron juntos; como adolescentes, se defendieron, consolaron y entretuvieron mutuamente. Pero el tiempo traía consigo cambios inevitables, al punto de que ambos sentían cercana la hora de la separación. En efecto, mientras Yvonne seguía viviendo la vida rústica para la cual había nacido, Gastón recibía ya la educa­ción correspondiente a un joven conde.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 >>>


Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados