Buenas esposas (Louisa May Alcott) - pág.36
Indice General
|
Volver
Página 36 de 414
atrayente y culta, aunque nunca llegara a ser una gran
artista. En eso obtenía mejores resultados, pues era
uno de esos seres felizmente creados que complacen
sin esfuerzo, que se hacen amigos por todas partes
y toman la vida con tanta gracia y facilidad que
los menos afortunados se ven tentados de creer que
han nacido bajo una estrella auspiciosa. A todo el
mundo gustaba Amy, pues entre sus muchos dones
poseía el del tacto. Tenía un sentido instintivo de lo
que era apropiado y podía ser agradable a los demás.
Siempre decía lo que debía a cada persona, hacía lo
que correspondía hacer en cada lugar y momento y
tenía tal dominio de sí misma que sus hermanas solían
decir que si Amy tuviese que presentarse ante
la corte de Inglaterra sin ensayo previo iba a saber
exactamente qué hacer y qué decir.
Una de las debilidades era, sin embargo, el deseo
de actuar en «la mejor sociedad» sin que estuviese
muy segura de lo que constituía en realidad lo mejor.
A sus ojos eran muy deseables el dinero, la posición,
la. habilidades y los modales elegantes y gustaba
de tratar a quienes poseían esas cualidades, tomando
a menudo lo falso por lo verdadero y admirando
lo que no siempre era admirable. No olvidaba
nunca que era una dama por su nacimiento y cultivaba
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-414
|