Buenas esposas (Louisa May Alcott) - pág.34
Indice General
|
Volver
Página 34 de 414
de todas las reglas conocidas de la construcción de
barcos.
Después fueron los retratos al carbón; apareció
toda la familia colgada de la pared con aspecto tan
fiero y fuliginoso como si recién saliera de la carbonera.
Con los bosquejos al lápiz, se. suavizaron algo,
pues los parecidos eran muy buenos y fueron calificados
por algunos de «notables»: el pelo de Amy, la
nariz de Jo, la boca de Meg y los ojos de Laurie. Siguió
un retorno al yeso y la arcilla y los rincones de
la casa se vieron frecuentados por vaciados fantasmales
de los conocidos de Amy. No era difícil que al
abrir un placar cayera uno de aquellos benditos vaciados
sobre la cabeza del curioso. Los chicos del
36
barrio eran sobornados para servir de modelos y sus
incoherentes relatos de las misteriosas actividades
de la astuta muchacha la presentaban a los vecinos
como una especie de joven ogro. Sus esfuerzos en
ese campo llevaron a un abrupto fin, sin embargo, a
causa de un infortunado accidente que apagó su entusiasmo.
Siéndole escasos los modelos, se puso a
vaciar su propio pie, por cierto muy bonito, y un día
la familia se alarmó con una espantosa barahúnda de
golpes y gritos. Al correr al salvamento se encontraron
con la entusiasta joven saltando como loca por
el galpón con el pie agarrado fuertemente en un balde
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-414
|