Buenas esposas (Louisa May Alcott) - pág.18
Indice General
|
Volver
Página 18 de 414
No sé cómo, pero cuando me acuerdo, ya ha desaparecido
todo lo que tenía.
-Eres tan generoso y de corazón tan tierno que
dejas que la gente te pida prestado y no sabes decir
que no a nadie. Nos enteramos del asunto de Henshaw
y todo lo que hiciste por él. Si siempre gastaras
el dinero de ese modo nadie podría reprochártelo
-expresó Jo con mucho calor.
-¡Oh! Henshaw le dio demasiada importancia a la
cosa. ¡No iba a dejar que ese tipo estupendo se matase
trabajando por falta de algo de ayuda cuando
vale él solo más que una docena de nosotros, que
somos unos zánganos! ¿Verdad que tú misma no hubieras
querido eso?
-¡Claro que no! Pero no veo para qué tienes que
poseer en tu guardarropa diecisiete chalecos, no sé
cuántas corbatas y un sombrero nuevo cada vez que
vienes a tu casa. Creía que ya te habías curado de tu
fiebre de «dandysmo», pero a cada rato veo un nuevo
brote. La moda de ahora es estar horrible. Si fuera
una fealdad barata yo no diría nada, pero cuesta igual
que la moda linda, y por mi parte no saco de ella ninguna
satisfacción.
Laurie echó la cabeza hacia atrás y se rió con tantas
ganas de semejante ataque que se le cayó la palangana
de fieltro y Jo la pisó, episodio que le dio a
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-414
|