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Cyrano de Bergerac (Historia cómica de los Estados e Imperios del Sol) - pág.150

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mujeres, y no se le permite que abrace a ninguna durante el embarazo. Las
mujeres estériles tan sólo son empleadas para el servicio, y a los hombres
impotentes los hacen esclavos y les permiten ayuntarse carnalmente con las
hembras estériles. Por lo demás, cuando una familia tiene más hijos de los
que puede gobernar, la República los mantiene; pero esto es una desgracia
que no ocurre casi nunca, pues tan pronto como una mujer da a luz en la
ciudad, el Tesoro consigna una suma anual para la educación del hijo,
proporcionada a la condición de éste; suma que los tesoreros del Estado
llevan personalmente a la casa del padre. Pero si queréis saber todavía
más de todas estas cosas, entrad en nuestra jaula, pues es bastante grande
para que quepamos los cuatro. Puesto que llevamos el mismo camino, iremos
distrayendo con la charla la longitud de nuestro viaje».
Campanella creyó que debíamos aceptar la oferta. Yo, alegremente,
pensé lo mismo para evitar nuestro cansancio; mas cuando para ayudarlos
acudí a zarpar el áncora quedé muy asombrado al ver que en lugar de un
gran cable sólo tenían para sostenerla un hilo de seda más ligero que un
cabello. Yo pregunté a Campanella como podía explicarse que una masa tan
pesada como la del áncora no rompiese con su carga un hilo tan frágil; a
lo cual el buen hombre me contestó que esta cuerda no se rompía porque
como toda ella estaba hilada muy igual no había razón ninguna para que se
rompiese más bien por un sitio que por otro. En seguida nos metimos todos
en la jaula y empezamos a elevarnos con la polea hasta el cuello del
pájaro, donde no parecíamos más que un dije que a nuestro cóndor le
colgase de la garganta. Cuando ya estuvimos a tope de la polea, sujetamos
el cable del que pendía nuestra caja a una pluma ligerísima de la pechuga


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