Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Cyrano de Bergerac (Historia cómica de los Estados e Imperios del Sol)

Cyrano de Bergerac (Historia cómica de los Estados e Imperios del Sol) - pág.122

Indice General | Volver

Página 122 de 156



«Amigo mío -respondióme él-, en este trozo del bosque aún no estamos
bien informados de los detalles del mal que ese rumor nos anuncia; tan
sólo os diré en tres palabras que esta peste que nos amenaza es lo que
entre los hombres se llama incendio; y bien le podemos llamar así puesto
que entre nosotros no hay enfermedad tan contagiosa. El remedio que
nosotros pensamos utilizar es el contener nuestros alientos y luego soplar
todos juntos hacia el lugar de donde viene el incendio, a fin de rechazar
ese aire malo. Yo creo que quien nos ha traído esta fiebre ardiente es una
bestia de fuego que ronda desde hace algunos días alrededor de estos
bosques, pues como esas bestias nunca van a sitio alguno que no lleven
consigo el fuego, porque no pueden pasar sin él, ésta seguramente habrá
venido a prenderle en un árbol de nuestro bosque.
»Nosotros habíamos llamado a un animal de Hielo para que acudiese en
socorro nuestro; pero todavía no ha llegado. Y ahora, amigo, quedad con
Dios, que ya no tengo tiempo para seguir hablando; es necesario pensar en
la salvación común, y vos creo que también debéis hacer lo mismo y
emprender la fuga; si no, temo que corráis el peligro de perecer con
nuestra ruina».
Yo seguí su consejo, pero sin darme mucha prisa, porque conocía mis
piernas; sin embargo, conocía tan poco la geografía del país que al cabo
de dieciocho horas de andar me encontré otra vez detrás de la selva de la
que quería huir; y aquí, para aumentar mi miedo, cien espantosos truenos
hicieron estremecer mi cerebro, mientras que la funesta y pálida claridad
de mil relámpagos venía a cegarme las pupilas.
Los truenos se oían cada vez con más redoblada furia; ya parecía que
los cimientos del mundo iban a derrumbarse. A pesar de todo esto el cielo


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-156  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados